¿CÓMO HA INFLUIDO EN MI VIDA EL HECHO DE SER ADOPTADA?

Creo que la adopción ha marcado mi vida.

Soy una persona que no termina de conocerse a sí misma. Todos los días aprendo algo nuevo de mí y me descubro poco a poco, en mi relación conmigo misma, con los demás y en lo que aprendo de las experiencias que vivo a diario.

Hay momentos en los que tengo crisis de identidad porque no puedo definirme quién soy, especialmente cuando me encuentro en etapas de cambios en mi vida, donde tengo que asimilar frustraciones, hacer duelos y aceptar cosas del destino que no esperé que fueran como finalmente se presentaron. Muchas veces pienso en un pasado del que poco sé, pero que resuena en mi alma y se revive con duelos que tengo que elaborar.

También tengo momentos de mucha felicidad, donde me siento equilibrada espiritualmente, cuando puedo mirar atrás y revisar todo lo que he hecho en mi vida, cumpliendo propósitos, metas y alcanzando sueños; aceptando cambios inesperados en paz. Me considero una persona fuerte, que sigue adelante a pesar de las adversidades y creo que esto es la clave de ser quien soy.

He sido una persona que necesita exteriorizar lo que siente y piensa, darle un lugar a cosas difíciles de deducir, que sólo otro adoptado puede entender a qué me refiero.

Encontré en las artes plásticas una manera de expresarme, al igual que en la escritura de cuentos cuando era niña.

La adopción ha influido en la forma de relacionarme con los demás, puesto que sé que si una persona sabe que soy adoptada y conoce algo de mi historia de vida, como puede aceptarme y tratarme con respeto, puede rechazarme u ofenderme, si tiene prejuicios en torno a la adopción.

Entonces aprendí a relacionarme, sabiendo que puedo ser aceptada o rechazada y entendí que no puedo esperar más de los demás, que lo que ellos son y pueden dar. 

Ser adoptado me enseñó a ser selectiva en las relaciones interpersonales, a aceptar que no soy grata ni bienvenida para todo el mundo y  aprendí a identificar con quién puedo relacionarme SANAMENTE y no permitir que me hagan daño, estableciendo LÍMITES.

La adopción también me ha enseñado a ser prudente con las demás personas que me rodean, a no juzgar, a no opinar ni entrometerme en asuntos que no son míos y que los demás no desean que yo intervenga.

Aprendí que  la vida privada de los demás merece respeto, porque a nadie le gusta que su intimidad sea revelada públicamente.

Aprendí a no discriminar ni dañar la honra de las personas por ningún motivo. 

Concluyo que la adopción me permitió tener un crecimiento espiritual y un manejo emocional y socialmente inteligente de las relaciones interpersonales.

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