¿QUÉ DUELE EN LA ADOPCIÓN?

En la adopción existen varios duelos:

1. El duelo de pérdida del hijo de parte de los padres biológicos.

2. El duelo de pérdida de los padres biológicos  por parte del hijo adoptivo.

3. Los duelos de parte de los padres adoptivos y de la familia adoptiva.


El duelo de pérdida del hijo de parte de los padres biológicos es un duelo silencioso. Los padres biológicos muchas veces son juzgados y discriminados por haber entregado el niño, por no haber sido capaces de criarlo, lo cual puede despertar sensación de culpa por abandono, arrepentimiento y sentimientos de incomprensión.

También deben elaborar los sentimientos de ambivalencia del amor y del rechazo por su hijo y el sentimiento de su pérdida.

Los padres biológicos tienen que aprender a convivir con la incertidumbre no saber cómo estará su hijo en manos de la familia adoptiva y cómo será su vida con esta familia.

Por su parte, el hijo adoptivo crece con un vacío afectivo muy grande que nadie puede llenarlo, ni siquiera los padres adoptivos. Puede sentir vergüenza y culpa al reconocer este vacío afectivo y miedo si los padres adoptivos se enteran, puesto que teme que lo juzguen como un hijo malagradecido. 

Al llegar a adulto, resuelve por último este duelo de pérdida de los padres biológicos, aprendiendo a honrarlos por su acto de amor al haberlos entregado en adopción y acepta que la adopción era necesaria, puesto que los padres biológicos no podían hacerse responsables de su crianza. 

El hijo adoptivo siente que una parte de su historia es un misterio. Para superar esta falta de información, que implica un duelo también, aprende finalmente que siempre le faltarán datos acerca de su vida antes de la adopción. Este duelo se resuelve cuando se puede resignar estando en paz consigo mismo.

Otro duelo que elabora el hijo adoptivo es el cultural, en el caso de las adopciones internacionales. Sentir que es diferente porque pertenece a otra cultura y país distinto al de la familia adoptiva, genera un vacío y una crisis de identidad cultural. Esto  se supera cuando el adoptado se acerca a su cultura, la honra y la hace parte de su vida (aprende el idioma, visita y hace amigos en su país de nacimiento) y cuando aprende a no dejarse afectar por la discriminación racial y cultural.

Los padres adoptivos elaboran el duelo de no poder tener hijos biológicos para dar lugar en sus vidas a un hijo adoptivo, sin que este se convierta en un intruso de la relación de pareja. Este duelo implica una elaboración muy delicada y de mucho tiempo para que los padres estén preparados para recibir a su hijo adoptivo con amor en sus vidas.

Deben revisar sus creencias acerca de la adopción y sanar heridas, para no lastimar a su hijo adoptivo que no tienen la culpa que no hayan podido tener hijos biológicos.

Deben aceptar a su hijo adoptivo tal como es y no tratar de educarlo ni convertirlo, en lo que quisieran que fuera si hubiese sido biológico.

En cuanto a la familia adoptiva, deben aceptar y comprender que la forma de vinculación familiar del menor será por vía legal. Esto implica hacer un duelo por la descendencia familiar biológica que no va a existir, y que esto no es razón para que se acabe la familia en un futuro.

Deben asimilar que el adoptado está en condiciones iguales de derechos de pertenecer a la familia, y ser un miembro más que porta el legado familiar, los principios, los valores y patrones familiares. Para esto es importante, darle a través de una relación familiar sana, un sentido de pertenencia al adoptado, para que sienta el "orgullo familiar" de estar en una familia adoptiva.

Este duelo de la familia adoptiva ha sido bien resuelto cuando el adoptado se siente cómodo en su relación con ellos, aceptado, amado y respetado.

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