EL ADOPTADO SOMETIDO A SUS PADRES ADOPTIVOS

El destino de algunos adoptados es ser prisioneros de sus padres adoptivos. Estos chicos crecen en una cárcel familiar, donde son victimas de abuso físico y/o maltrato moral. Aquellos padres "carceleros" son manipuladores cotidianos, personas con enfermedad mental o trastorno de personalidad o incluso psicópatas. No son padres sobreprotectores como suele pensarse.

Estos padres se muestran encantadores ante los ojos de los demás y saben persuadir con apariencias que son padres ejemplares. Logran engañar hasta el profesional más experto del programa de adopción y por esta razón,  nadie dudaría que son los padres idóneos para adoptar y que el niño estará con la familia indicada. 

Son padres que aprueban todos los requisitos para adoptar. Se entrega el niño y se hace el proceso post-adopción pero después de varios seguimientos  nadie sabe que este pequeño terminó siendo el hijo de un maltratador o acosador moral. 

El niño queda abandonado a su suerte en el seno de una familia adoptiva acosadora ocupando el lugar del "patito feo" (chivo expiatorio) de la familia adoptiva. Todo lo que es rechazado por la familia adoptiva es proyectado en el adoptado, donde este termina convirtiéndose en el blanco del acoso familiar. 

Los adoptados que crecen en ambientes de acoso moral son personas con una autoestima baja, padecen trastornos de ansiedad y crisis depresivas. En algunos casos la estructura de personalidad es muy débil y es muy difícil que mediante conductas resilientes pueda liberarse de la "cárcel familiar" cuando sea adulto y no necesite  depender de sus padres.

En muchos casos el atrapamiento para acosarlo es tan severo que el adoptado no identifica que como adulto ya no necesita del sustento económico de los padres y tiene mucho miedo a independizarse.

Se excusa que no tiene estudios porque mientras ha estado atrapado por su familia no ha podido estudiar ni trabajar. Tampoco es capaz de comprender que ha sido privado del derecho a estudiar y trabajar que tienen todo ser humano y es tan vulnerable que no puede entender que sus padres le han hecho daño.

Liberarse de sus verdugos le parece imposible pues ha aprendido a ser indefenso y a ser adicto a un ambiente familiar maltratador y tóxico. Son adultos adoptados que por estar en una familia adoptiva tóxica no establecen relaciones sociales con personas diferentes a las de su familia, por lo tanto no cultivan la amistad ni las relaciones de noviazgo. Al no tener redes de apoyo social se les dificulta mucho alejarse de esta familia para seguir su plan de vida con salud y en paz.

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