LA IRA GENERACIONAL DE MI FAMILIA ADOPTIVA

"El amor que no te dieron en la infancia nadie te lo dará. Cesa de pedirlo y ofrécelo". Alejandro Jodorowsky


Mi familia adoptiva materna tiene mucha ira con la vida, con sus padres y muchas frustraciones. Sus problemas nunca fueron culpa mía ni tengo responsabilidad sobre ellos.

Desafortunadamente me vi envuelta en sus asuntos porque ellos se relacionaron conmigo desde su ira, así como también se relacionaron con otras personas a las cuales maltrataron, humillaron, ofendieron y abusaron.

Entiendo su ira y todo el sufrimiento que existe en mi familia adoptiva generaciones atrás.  Esto no quiere decir que voy a seguir cargando con el peso de sus miserias porque esa no es mi misión en esta vida como miembro adoptado.

Simbólicamente les entrego toda su ira, sus resentimientos, sus envidias y sus frustraciones. Son de ellos y sólo ellos como adultos sabrán qué hacer para resolver sus problemas y su ira.

Soy la pequeña  la hija, soy joven y con menos tiempo de vida que ellos. Les devuelvo lo que les corresponde cargar.

Merezco respeto y no tengo porque ser víctima de maltrato a causa de su ira.

No soy inocente, tengo mis propias responsabilidades con mi vida y con los errores que he cometido y de los que tengo que aprender.

He cargado mucha ira porque siento que conmigo se cometieron injusticias y abusos. Me dejé afectar por insultos y humillaciones. Cometí este error y me responsabilizo por ello. 

Si hubiera tenido la madurez emocional para entender que su rabia no era realmente conmigo sino con ellos por los abusos que recibieron, no me hubiera afectado tanto por lo que ellos hicieron y quizás no hubiera reaccionado con violencia, respondiendo de forma ofensiva.

Lo único que logré fue alimentar el círculo de la violencia, algo contraproducente para mi, pues como respuesta volví a recibir más violencia. Violencia que sólo pude detener mediante un proceso judicial y una orden de alejamiento, que no es lo ideal pero no tuve más alternativa pues mi vida corrió peligro.

Sé que mi familia adoptiva está muy ofendida por haber sido citada en un juzgado pues ellos deseaban que los conflictos familiares quedaran impunes como ocurrió con su maltrato durante mi infancia. Esto lo vieron como una humillación y les dio más ira haber sido juzgados.

Mi madre que estaba llena de odio, envenenó a su familia para argumentar que era la peor de las hijas. Mi madre adoptiva deseaba que me transformara en su madre y la cuidara como si ella fuera mi hija. Al invertirse los roles de ella y mio dentro de la familia, me estaba pidiendo demasiado: que me convirtiera en su madre biológica.

Nunca me pudo amar porque no buscaba una hija adoptiva sino una mamá, buscaba en mi esa mamá perfecta que nunca tuvo. Pero a su vez, buscaba con la adopción una persona que le sirviera en calidad de criada. Era muy confuso para mi su ambivalencia, al querer que fuera su sirviente y a la vez su madre biológica.

Las generaciones anteriores de mi familia adoptiva veían a los huérfanos como personas para útiles para los oficios domésticos.  Mi madre adoptiva heredó de su familia esta forma de pensar.

Era imposible que ella pudiera verme y amarme como su hija.

Mi gran error fue esperar amor de esta persona y más aún esperar un amor de mamá.

Hace muchos años que no tengo relación con mi familia adoptiva, aunque sigo residiendo en la misma ciudad. A veces me encuentro con ellos en la calle.

Miro de frente sus rostros. Observo esa mirada de asco y odio hacia mi. Aquella forma de mirar ha sido la misma de siempre. Me molestaba desde niña.

Su mirada me hace recordar cómo me hicieron sentir y todo el peso de la discriminación que padece un adoptado. Me revive esa sensación de vacío en la boca del estómago que me recuerda que no soy bienvenida dentro de ese grupo familiar.  

Cuando los veo en la calle, ahora que no tengo relación con ellos, percibo seres muy frágiles que no saben mirar con los ojos del amor. Observo a unas pobres personas, muy desgraciados. Me dan lástima a pesar que agradezco lo bueno que me dieron en el hogar.

He tratado de entender su forma de mirarme, dándome cuenta que no es un asunto de ellos conmigo sino algo de ellos.

Los miembros de mi familia adoptiva se consideran victimas y por eso cuando estallan arremeten con todo y no miden consecuencias. Su ira se desborda.

No reconocen errores. Sin darme cuenta  he guardado lealtad a ellos al sentirme victima e inocente. He sentido la misma ira que ellos. 

Una ira inmensa, y haciendo introspección me doy cuenta que ahora puedo entender mejor su rabia al detallar la mía.

Aprendí a ser víctima al igual que ellos. Siempre buscaron un culpable, un chivo expiatorio. Siento el peso de todo lo que me querían cargar. 

Mucho peso para una persona tan joven como yo. Mi mamá adoptiva aprendió a ser víctima y aprendí este juego. Me siento mal por haber aprendido esto. 

Ahora que soy adulta tengo que cambiar esto. Qué mal me siento por haber aprendido a ser víctima, a juzgar tan duro a los demás cuando cometen un error. Y se da el juego "de yo si puedo pero ud no", por esto han ocurrido los abusos en mi familia.

Convivir en familia se vuelve complejo  porque se expresa lo que molesta con irascibilidad pero no escucha a los demás. 

Esa necesidad de criticar y burlarse de parte de mi familia adoptiva, demuestra lo víctimas que ellos se sienten. Esta es su forma de disipar su ira y  a la vez se vuelve el eterno juego de victimas, que se hereda generación tras generación.

Por eso cuando me miran con odio me pregunto: a quién realmente están mirando? quién es realmente el sujeto odiado?

Todo lo que ellos no aceptan de si mismos, lo han depositado de manera inconsciente en mi. Al igual que al mirarme con asco, lo hacen porque les recuerdo a otras personas que han rechazado dentro de la familia y que no se las reconoce como miembros de la misma. Inconscientemente como adoptada terminé representando todo lo que ellos rechazan, y me eligieron para representar ese rol dentro de la familia adoptiva.


Comentarios

Anónimo dijo…
Hola Ana me gustaría hablar contigo y me dieras algunos consejos por email.

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