EXTRAÑANDO A MI MADRE BIOLÓGICA

Cuando era bebé tuve una almohada que consideraba muy importante para mi a nivel afectivo. Sólo sentía que podía dormir plácidamente sobre esa almohada. 

Cuando estaba triste, abrazaba esta almohada y derramaba mis lágrimas en ella hasta quedarme profundamente dormida. 

Mi almohada de bebé me daba tranquilidad para dormir en la oscuridad de mi habitación. Esto me ayudó a no tener miedo después de ver una película de terror.

Cuando era adolescente, me preguntaron mis padres adoptivos si quería cambiar mi almohada de bebé por una más grande. Les respondí: "No, voy a seguir durmiendo sobre la misma almohada". Desconocía el motivo por el cuál me insistía a mi misma dormir sobre la misma almohada. Sólo era consciente que no soportaría abandonarla para cambiarla por una almohada para adulto.

A los 30 años tuve un sueño que me reveló el misterio de dormir sobre mi almohada de bebé, todo el afecto que sentía hacia ella y que no toleraba perderle.

Soñé con mi madre biológica, ella me cargaba sobre su regazo y me arropaba con una manta blanca. Sentía el calor de su cuerpo, su amor y escuchaba los latidos de su corazón. Me aferraba a ella con fuerza, con mis brazos. De repente, ella desapareció. Se la llevaron unos señores vestidos de blanco. Me angustié pues no sabía a dónde se llevaban a mi mamá ni por qué. Uno de esos señores me cargó y me puso en mi cuna. Agarré con fuerza mi almohadita mientras lloraba desconsolada hasta quedarme dormida. Pasaron los días y las noches, mi madre nunca más volvió. A la hora de dormir, lloraba y agarraba mi almohadita hasta tranquilizarme.

A través de este sueño descubrí que mi almohada se convirtió en mi objeto transicional. En psicoanálisis, Winnicott se refiere a un objeto transicional creado por un bebé cuando la madre falla en su capacidad materna. 

El bebé busca sustituir a la madre ausente que no lo cuida mediante un objeto (la almohada, una manta, un juguete, el tetero, por ejemplo) con el fin de tranquilizarse para poder sobrevivir sin una madre cuidadora.

En mi caso mi madre biológica salió de mi vida por razones que desconozco y mi madre adoptiva no me cuidó por estar ocupada trabajando de día y de noche, sumado a que me maltrató física y psicológicamente. Además, mi madre adoptiva contrató una niñera (una nana) que también me maltrató físicamente, y que por estar tan ocupada trabajando no se dió cuenta de lo que me hacía mi niñera.

Después de haber tenido ese sueño durante varias noches seguidas, lloré y abracé mi almohadita. Comprendí que en realidad no abrazaba a mi almohada sino que afectivamente abrazaba a mi madre biológica.  Me sentí frustrada por no tenerla a mi lado, por todos los años que ella y yo nos hemos  perdido de compartir conmigo la vida misma. Me dió rabia saber que nunca más la volvería a ver y la almohadita empezó a recordarme mi rabia.

Meses después comencé a notar que ya no dormía cómoda sobre esa almohada. Amanecía con mucho dolor en el cuello, la mandíbula, los temporales y los trapecios.  A pesar de esto, no era capaz de ir a un almacén a comprar una almohada para adulto.

Pasó el tiempo y me di cuenta que tenía que hacer un duelo por mi almohada, y por mi madre biológica. Teniendo 32 años reconocí que tenía que vivir el duelo y superar esta experiencia con la almohada.

Con mucho esfuerzo, fui a comprar la nueva almohada. Dormí en ella, los dolores musculares desaparecieron. Me dije a mi misma: Madre, no te tengo físicamente aunque quisiera, pero siempre estarás en mi corazón. Abracé la almohadita con mucha fuerza entre mis brazos, la envolví en una bolsa y la arrojé por el chut de basuras.

A los 32 años pude desprenderme del objeto de transferencia, hacer el duelo por la pérdida de mi madre biológica y aceptar su presencia espiritual en mi vida.

Comprendí que mi madre sigue viva en mi corazón y tomo su fuerza, porque ella me dio la vida.

Gracias Mamá, tomo tu fuerza y la vida. 
Te honro y te amo.

Comentarios

Es de agradecer que escribas sobre tu vivencia de todos estos aspectos del proceso del ser adoptado. otras personas adoptadas pueden reflexionar sobre lo que escribes sabiendo que tú tienes una experiencia muy parecida.
Saludos
Ana dijo…
Sendabide gracias por tu mensaje
Ana dijo…
Sendabide gracias por tu mensaje
espe dijo…
Vine a dar a su blog,"por casualidad". Permítame felicitarla. Son muy honestos sus escritos de la parte adulto adoptado. Creo que el deterioro general de la humanidad es tal que quizás son muchos, pero muchos los que pueden verse reflejados en esto o en aquello en sus escritos. Es muy loable su esfuerzo. Se lo agradezco. Aunque soy algo mayor y no adoptada, mi familia ha sido bastante disfuncional. Pero también voy aprendiendo a valorarme, rescatándome poco a poco de experiencias que han sido muy difíciles para mi. Mire usted, la tecnología - internet - me han ayudado bastante. Le deseo lo mejor que le corresponda... Saludos desde Vzla.

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