EL AMOR DE MIS ABUELOS ADOPTIVOS ME SALVÓ. Camino a la resiliencia!

Era un pequeño bebé dado en adopción. Mi padre y mi tío adoptivo tenían problemas para tener hijos biológicos. Mis abuelos paternos adoptivos no tenían nietos y la única opción que tenían para ser abuelos era que sus dos hijos adoptaran niños.

Estudiando el árbol genealógico de mi familia paterna adoptiva encontré que hubo varios incestos en varias generaciones de esa familia. De hecho mis abuelos fueron primos hermanos. La consecuencia para este árbol es que aparecieron problemas de esterilidad y los que si podían tener hijos, tenían niños con enfermedades crónicas o niños con necesidades especiales. 

Esta familia necesitaba de la adopción para poder repararse de los incestos. Así que yo que fui la única adoptada llegue a reparar el árbol genealógico.

A mis abuelos paternos les preocupaba introducir un adoptado a la familia por prejuicios sociales, porque ellos tenían el mito familiar que descienden de la nobleza, y que los adoptados pueden dañar el linaje. 

Mi papa se encariñó conmigo y mis abuelos dejaron a un lado sus miedos y prejuicios y se dieron la oportunidad de ser abuelos. Encontraron que teníamos mucha afinidad en la personalidad, gustos e intereses. Encontré en ellos no solo unos abuelos amorosos, sino unos padres y amigos. Jugué con ellos, recuerdo con cariño sus detalles de amor y su dulzura. Son de los mejores recuerdos de mi infancia. 

Ellos estaban muy felices conmigo, creían a mi y en mis talentos. Por eso considero que su amor me salvó y me ayudo a ser resiliente en medio de un hogar adoptivo donde hubo una madre y una familia adoptiva maltratadora, y un tío paterno que me menospreciaba.

Me dolió mucho el fallecimiento de mis dos abuelos durante mi adolescencia y me tomó tiempo recuperarme de este duelo que lo viví como un abandono y que por supuesto revivió durante mi adolescencia la herida emocional que dejó el primer abandono de parte de mis padres biológicos. Mis padres no entendían por qué estaba tan triste por la perdida de mis abuelos. Me decían: "pero, si no son tu padres. Son los padres de tu papá". No obstante, para mi no eran simplemente los abuelos consentidores de nietos, eran las personas que habían llenado un gran vacío afectivo, que me dieron amor. Mas amor del que hubiera esperado de alguien. Ellos me enseñaron a amarme, a cuidarme y valorarme. En su paso por mi vida me dieron las herramientas para salvarme de criarme en un hogar disfuncional adoptivo.

Antes de morir mi abuelo, en su testamento me dejó una herencia que por supuesto despertó la envidia y el resentimiento de mi tío paterno, una persona muy ambiciosa que cuando me hice mayor descubrí que era un perfecto estafador trabajando en dúo con su esposa. 

Mi abuelo tomo esa decisión de la herencia porque como el hogar materno adoptivo era muy disfuncional y mi padre muy débil e igualmente maltratado por mi madre. Mi abuelo quería protegerme dejándome esa herencia para  que cuando fuera mayor de edad me pudiera valer de ellos y cortar con la familia. Reconozco que fue una decisión difícil pero es algo que solo hace un abuelo que ama para morir tranquilo. 

Ahora que soy adulta le agradezco a mi abuelo paterno adoptivo su sabia decisión, porque gracias a esto pude estudiar en la universidad y así poder conseguir un trabajo. Y a mi abuela siempre la recordaré por su inmenso amor y fue la persona que me mostró lo que era ser una buena madre.

Esta experiencia de amor de mis abuelos adoptivos me permitió comprender que la familia está conformada por las personas que aman y se dejan amar, no por las personas que tienen una filiación por un apellido o porque legalmente son familia. Mi concepto de familia cambió, para mi una familia está formada por las personas con las cuales es posible un encuentro de amor y si no es posible esto con la familia de crianza o de origen, entonces uno forma su hogar lleno de amor cuando es adulto y es feliz.


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