PADRES ADOPTIVOS QUE AMAN Y ODIAN A LA VEZ

¿Cómo entender que hay padres adoptivos que odian y aman al mismo tiempo? 

¿Cómo crecer en un hogar donde es frecuente la ambivalencia afectiva, donde la comunicación es distorsionada y confusa para el adoptado?

Estas preguntas me las he hecho miles de veces desde que estudié psicología, basándome en mi experiencia personal como adoptada.

Desde menos del año de vida detecté que mi madre adoptiva tenía discapacidad para amar. Me di cuenta de esto porque escuché unas grabaciones de cuando era bebé donde estaba balbuceando y medio hablaba con mi madre. 

Desde el principio se definió esa relación ambivalente que era evidente para las personas y para mi cuando hace tres años escuchamos esa grabación de mi época de bebé. 

En la grabación se podía observar que mi madre adoptiva me daba besos y abrazos mientras verbalmente me estaba insultando. El tono de mi balbuceo cambiaba y hasta le gritaba enfurecida. Siendo una nena ya era consciente del maltrato solo que por protección lo borré de mi mente, pero esa grabación me recordó como fue mi primer año de vida en convivencia con mi madre. Me ponía a la defensiva y me impactó que a esa edad ya intentaba defenderme de ella. En la grabación se escuchaba muy claro que me defendía y ella se ponía más agresiva. La actitud de mi padre era grabar para que me quedaran lindos recuerdos de mi madre y él lo dice al principio de la grabación.

Mi padre debía estar muy disociado del maltrato que mi madre le hizo a él, para poder considerar que habían lindos recuerdos en esa grabación. Luego mi madre se reía con crueldad y yo me asustaba. Como fue ese primer año de vida de acuerdo a esa grabación, fue el resto de mi vida mi relación con mi madre adoptiva. 

Me ha tomado toda la vida poder entender lo compleja que fue esta relación de amor y de odio. Aceptar que esto dejó secuelas en mi manera de afrontar la vida adulta pues soy muy insegura de mi misma, desconfiada, me da miedo dar amor y ser rechazada en recompensa, he sentido mucha culpa porque me cargué problemas de mi madre que no eran míos, y además se me dificulta ponerle límites a la gente hostil.

Ha sido un esfuerzo muy grande dejar atrás estas secuelas para seguir con mi vida adulta de una manera saludable, resignificando ese hecho del pasado de haber crecido en un hogar adoptivo disfuncional y tratando de no auto-sabotearme con los mensajes humillativos con que me educó mi madre en medio de sus golpes, caricias y abrazos cálidos y a la vez tan fríos y desprovistos de afecto.

Me afectó también en el contacto con las personas. Cuando saludo, no me acerco a la gente solo digo: ¡Hola! y marco una distancia evidente para los demás, al punto que la gente me critica diciendo que "soy misteriosa", "que pongo un muro..." o que "no dejo acercar a la gente" y hasta me han hecho miles de reclamos por eso.

Me molesta mucho el contacto de un abrazo porque recibí abrazos cálidos y fríos al mismo tiempo, sumado a que antes de la adopción, en el orfanato me tocaron muchas personas cuando me cargaban y me sentí manoseada sin poder tener control del contacto. 

Cuando me adoptaron, mi madre adoptiva tenía miedo de perder mi afecto y no deseaba que tuviera un vínculo afectivo con ninguna nana, pues yo era un objeto de su propiedad, entonces ella contrataba y despedía nanas semanalmente. Y la nana que dejó fue justo una persona igual a ella de maltratadora. Algo detectó mi madre en esa nana y consideró que era la indicada para que me cuidara entre los 2-6 años de edad. Con esa nana viví lo que era un abuso sexual. Entonces terminé muy afectada para tener cercanía físico y emocional con la gente, tener relaciones de amistad y ser abierta para dejar acercar la gente que quisiera socializar conmigo. Incluso llegué a sufrir de ansiedad social y de paranoia, conductas que según el psiquiatra que me trató a los 8 años de edad, consideraba que eran porque imitaba a mi madre enferma, que tenía miedo a que la gente le hiciera daño y yo también reaccionaba con ese mismo temor.

Fueron muchos años en terapias para mejorar mi relación con mi entorno y hoy la secuela es mínima. No me explico cómo sobreviví a todo esto y me alegro de haberlo superado, de poder dejar atrás ese capitulo de mi vida para siempre.

Actualmente me defino como una adoptada adulta que no carga con la mochila de su pasado, que no cree que está destinada a sufrir el resto de su vida ni a definirse a partir de traumas como persona ni en su forma de estar en el mundo. No me considero una persona insegura, nerviosa ni tengo miedo a la gente. Mejoré la relación con mi cuerpo,  la conexión emocional conmigo misma y me pude contactar con mis sentimientos, y dejé de ser esa persona racional y sin sentimientos que proyectaba ser imitando la psicopatía aprendida de mi madre. He ido también dejando atrás todas las conductas programadas narcisistas que aprendí del hogar materno adoptivo y todo ese aprendizaje acerca que a través de la violencia es que se solucionan los conflictos.

Soy consciente que tomé la decisión de construir una vida diferente, sin violencia y sin actuar como la persona herida que necesita defenderse muchas veces de enemigos que ni siquiera existen. Dejé de andar hipervigilante todo el tiempo, pues no tiene sentido tener los "guantes puestos" con personas que no me están atacando y con las que en realidad tengo una comunicación muy pacífica y respetuosa. 

En mi familia adoptiva me educaron diciéndome que todo el mundo era muy malo y hostil, que no debía siempre estar preparado para el ataque y demostrar que uno podía ganar la guerra siendo más violento. Me decían: "Si te golpean, tu golpea más duro y con más fuerza, si te insultan, tu humilla peor de lo que te han humillado a ti". Todas estas conductas las tuve que transformar para resolver las dificultades diarias de convivencia con la gente sin hacer uso de la violencia. Aprendí formas de comunicarme de manera no violenta y practiqué muchísimo hasta lograrlo directamente con la gente que me relacionaba a diario.

Recientemente estoy trabajando en poner límites y en mejorar mi asertividad. Hace unos años mejoré en este aspecto, pero en la última psicoterapia que realicé descubrí que había aspectos donde no estaba siendo asertiva, y ahora trato de hacer cambios para que esto no me afecte. Igualmente, estoy revisándome para mejorar en muy segura de mi misma sin ponerlo en duda, porque por ratos me sucede que me estoy enviando el mensaje a mi misma que no crea en mi, que soy incapaz y me empiezo a sabotear todo lo que ya he logrado.

Con mi experiencia de haber tenido un hogar de amor y de odio, lo que quiero mostrar es que la recuperación no es sólo alejarse ni superar el daño causado por el maltrato, sino también comenzar una reconstrucción personal que toma mucho tiempo y que no es fácil, que se requiere de mucha ayuda y de desarrollar habilidades en la adultez que no se pudieron aprender en la infancia. 

En el caso de los adoptados, pienso que uno se puede dar cuenta más rápido de esa relación de amor y de odio en el hogar adoptivo por el mismo hecho de ser adoptado, porque hay un trato diferente al que uno pudiera tener si hubiera sido hijo biológico. Y cuando se siente ese odio de la familia hacia uno, es más claro que es odio que para alguien que no ha sido adoptado y que está siendo odiado por su familia. Conversando con personas no adoptadas maltratadas en sus hogares en grupos terapéuticos, me he podido percatar de esa diferencia, y aunque maltrato es maltrato en ambos casos, no se experimenta de igual manera.

Comentarios

El día de hoy leí esta publicación y me hizo mucho sentido, se de lo que hablas ,pero al día de hoy yo no lo he superado del todo ...hay veces que quisiera salir corriendo y desaparecer de la tierra cuando me enfrentó con ello como una niña pequeña , quisiera que mi madre adoptiva lo entendiera y aceptara y sobre todo dejara de seguirme atacando continuamente
El día de hoy leí esta publicación y me hizo mucho sentido, se de lo que hablas ,pero al día de hoy yo no lo he superado del todo ...hay veces que quisiera salir corriendo y desaparecer de la tierra cuando me enfrentó con ello como una niña pequeña , quisiera que mi madre adoptiva lo entendiera y aceptara y sobre todo dejara de seguirme atacando continuamente
Ana dijo…
Es dificil que los padres adoptivos nos comprendan y mucho mas que no haya ataques que lo que hacen es alargar el proceso de sanar heridas de la adopcion. El desamor solo trae mas traumas y problemas, ojala lo entiendan aquellos adoptantes que nos atacan.
Ana dijo…
Es dificil que los padres adoptivos nos comprendan y mucho mas que no haya ataques que lo que hacen es alargar el proceso de sanar heridas de la adopcion. El desamor solo trae mas traumas y problemas, ojala lo entiendan aquellos adoptantes que nos atacan.

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