SANANDO LA IMAGEN DE MIS PADRES ADOPTIVOS

Como adoptada tuve muchas pérdidas: primero la de mi familia biológica, luego la de una nana que me quiso, después el fallecimiento de mis abuelos paternos adoptivos y mi padre adoptivo y finalmente la de toda la familia adoptiva y la del círculo social a causa de acoso moral y un intento de homicidio por parte de la familia adoptiva materna.

Cuando se han tenido tantas pérdidas como en mi caso, se hace necesario transformar esas pérdidas en ganancias para poder tener paz interior y continuar con la vida presente y futura. Y por eso surge esa necesidad dentro de mi de reconstruir mentalmente el concepto de familia y de mis padres,  ya que las figuras reales de familia que tuve fueron muy frágiles.

A pesar que me casé y formé mi hogar y que desde como hace 6 años que no estoy en relación con nadie de la familia adoptiva ni tampoco voy a volver a estar cerca porque es peligroso; tengo la necesidad de sanar la imagen de los padres y de la familia de origen y de crianza que no pude tener.

Hago esto para que la niña que sufrió y que llevo dentro de mi, ahora que soy adulta, esté tranquila y se sienta segura. Esto me ayuda a estar en paz con mi pasado doloroso y con la historia de mi abandono.

Mi padre adoptivo era muy sumiso, dócil, evitaba el conflicto permaneciendo en silencio, reprimía su agresividad que finalmente salió de él a través de un infarto cardíaco que puso fin a su vida. Se convirtió en un adicto al trabajo. Era una persona muy insegura, con baja autoestima, muy noble e ingenua, el complementario perfecto para mi madre adoptiva psicópata.

A pesar de todas estas falencias el me enseñó lo importante que es amar, respetar a la gente, a ser empática, a tener sentido común al leer las necesidades de los demás y no sólo pensar en las mías. También me enseñó a ser disciplinada y dedicada en mis actividades. Aprendí de él acerca de disfrutar placenteramente de pasatiempos como una forma de conectarme conmigo, conocerme y experimentar lo que es ser feliz cuando uno hace lo que le gusta. Todo lo aprendido de mi padre me ha ayudado a desarrollar resiliencia y como psicóloga me ayuda a estar muy conectada con los demás, a poder ponerme en su lugar y a ayudar a quien lo necesite.

Aunque mi mamá adoptiva era una persona muy trastornada, con un conjunto de enfermedades psiquiátricas, que constituyen en realidad un síndrome neurológico-psiquiátrico hoy en día, había algo que me decía en mi conciencia que haberla tenido de madre tuvo que tener algo bueno, es decir alguna ventaja.

De esto hace unos 8 años atrás hablé con un psiquiatra que atendía a mi madre adoptiva, que me dijo "tienes que matar dentro de ti a esa madre mala, para poder ver lo bueno que hay dentro de ella". Y la última vez que lo vi hace como dos años me dijo"ya estás comenzando a matar la madre mala dentro de ti". Pero después hablé con otra persona que tenía un padre con enfermedades psiquiátricas, un caso tan complejo como el mio y que también terminó en acoso moral familiar.

Esta persona me comentó:"Poco importa que tu madre sea una excelente bailarina si es un ser frío y cruel, no ves su maldad? Tu te has quedado padeciendo un síndrome de Estocolmo, y por eso es que buscas ver que es lo bueno que tiene una madre maltratadora, y ese psiquiatra es muy mal profesional, no entiende lo que es un psicópata". Se enojó mucho conmigo y no pudimos volver a hablar como antes.

En ningún momento me referí a que mi madre fuera "una buena persona" ni el psiquiatra con su teoría psicoanalítica tampoco quería mandarme el mensaje que mi madre era buena o una santa digna de canonización. El solo me quiso comunicar que a pesar de haber crecido en un hogar adoptivo disfuncional, algo bueno debieron hacer mis dos padres adoptivos para que ahora que soy adulta fuera una persona con estructura, con resiliencia y con deseos de construir un presente diferente desde el amor y el respeto y no desde la violencia, como lo hacían otros miembros de mi familia adoptiva.

El hogar adoptivo me mostró todas las formas de violencia y algo hicieron bien ellos que al educarme, yo decidí no seguir ese camino de comportarme como una persona adulta que todo lo resuelve por medio de la conducta violenta. 

Después de entender todo lo que había sucedido, llegué a la conclusión acerca que lo que ellos no pudieron reparar dentro de ellos, por violentos, lo hicieron a través de mi y por este motivo es que llegué como adoptada a esa familia, para ayudarles a reparar esa violencia que los destruye a ellos por dentro y que ha estado por muchas generaciones en esa familia.

Aunque se que ellos no saben que mi adopción tuvo este sentido, y siguen siendo violentos con el entorno así ya no esté más en relación con ellos, el mensaje que me queda a mi es que llegué a sanar el árbol genealógico adoptivo. Crecí con ese sentimiento de hacer algo diferente a la violencia aprendida y esto sólo lo vine a entender ahora que soy adulta después de haber estudiado psicología.

Mi madre adoptiva estaba muy mal de su cabeza, pero en los escasos momentos que se conectaba con ella misma, se arrepentía de toda su crueldad conmigo y con la gente en general. Lloraba por toda la agresión que le hizo a mi padre durante el matrimonio cuando el murió y muchas veces me abrazaba y se disculpaba. Me decía que la perdonara por haberse salido de control, que ella no podía controlar los excesos de irritabilidad. Como me veía sufriendo por todo lo que me hacía, ella me decía que no me podía ayudar y conseguía psicólogos y psiquiatras, para que lo hicieran en su lugar y en reiteradas ocasiones todos los que me trataron como paciente me decían:"Tienes que comprender que la relación entre tu madre adoptiva y tu es muy compleja, ella está enferma", y por otro lado me comentaban: "Por tu salud tienes que salir de esa familia y formar la tuya cuando seas adulta y encuentres un compañero para compartir una vida en pareja".

Cuando era niña ella no me cuidó personalmente, había encontrado que trabajar en exceso la hacía canalizar su irritabilidad permanente. No obstante, consiguió niñeras o dejaba a alguien en la casa y de niña nunca estuve sola en casa. Ella estaba pendiente si comía, si dormía bien, si estudiaba, que no me faltara nada y lo hacia a través de las personas que dejaba encargadas a mi cuidado. Y es que ella se ponía a llorar y decía que lo único que podía hacer era eso, contratar a alguien para que me cuidara. Nunca jugó conmigo, nunca me leyó un cuento ni nunca me dio mi tetero, por ejemplo. A cambio de no poder cuidar de mi, me pedía cuidar de ella y lo hizo desde que estaba muy chica.

Sé que mi madre hizo esfuerzos por compartir conmigo e intentó hacer lo que le recomendaron los psicólogos, trató esto pocas veces pero al menos me queda a mi la tranquilidad que lo intentó. Cuando tenía 5 años me llevó una vez al cine a que viéramos juntas una película infantil, fue solo una vez pero valoré su esfuerzo y fue de las pocas veces que ella trató de pensar en mis gustos sin estar siempre centrada en ella. Luego hizo un compromiso grande con ella misma y es que no volvió a trabajar el día viernes por la tarde, con el fin de estar conmigo.

Los viernes después del colegio que llegaba a casa, terminábamos haciendo todo lo que ella quería, pensando en las necesidades de ella aunque desde su punto de vista narciso ella si estaba pensando en mi también. Mi abuela empezó a reclamarle atención los viernes y mi mamá adoptiva trataba de complacer a su madre, y de esta forma liberaba a mi tía, la hermana menor de mi mamá, de muchas cargas pues a mi abuela todos mis tíos la consideraban una carga, era una persona más narcisa que mi madre y mis tíos, con rasgos de personalidad histriónicos muy definidos. Mi tía que vivía con mis abuelos maternos adoptivos,  somatizaba a través de dolores musculares y enfermedades en la vegiga todos los problemas que tenia con mi abuela. Mi tía siempre me odió porque  me había convertido en su reemplazo y le reflejaba cosas que ella no aceptada de la realidad de lo que era su vida, sólo que en vez de cuidar de mi abuela narcisista cuidaba de mi madre adoptiva.

Mi mamá adoptiva consideraba que su familia era un gran motivo para que ella hubiera crecido como una persona deprimida y definía su infancia como infeliz, triste y producto de muchas frustraciones gracias a sus padres. Sus amigas de infancia y algunos compañeros del trabajo de mi madre, que la conocían desde hacia más de 30 años, me describían a mi madre adoptiva como una persona depresiva, que a veces decía cosas raras que solo las podía pensar un loco y con una personalidad muy difícil para convivir por su alto grado de agresividad. En el trabajo mi madre ocupó como buena psicópata cargos de mucho poder y movilizó fácilmente contactos políticos para conseguir lo que quería y llegó a ser una mujer muy adinerada, haciendo negocios que a mi parecer eran más bien corruptos.

Manejaba su dinero con la mediocridad inoperante activa (MIA) propia del psicópata, pero era muy audaz y nunca perdió dinero. Se vanagloriaba de su riqueza y se divertía generando envidias entre gente que no tenía mucho dinero pero que sufría por ser ambiciosa y ellos inocentemente caían en su juego.

Siempre  lograba todo lo que quería, hasta recibió premios y reconocimientos por su labor profesional, logrando mantener su imagen de una mujer poderosa y de alta reputación dentro de su gremio profesional, incluso a nivel internacional.

Yo la admiraba y aun hoy la admiro como profesional, y hasta admiro esa sagacidad para manejar la gente, su perspicacia para detectar el punto de máximo sufrimiento ajeno para saber por dónde atacar para humillarlos y por dónde era que ella podía ser más cruel. Esa capacidad de saber leer tan bien a la gente la admiro y me ha servido de ejemplo para poder ser psicóloga, haciendo buen uso de esa habilidad para ayudar a la gente.


Algunas veces cuando mi madre adoptiva podía tener un poco de capacidad de introspección, me aconsejaba y me dio solo dos consejos típicos de la mentalidad manipuladora del psicópata,  pero que a mi me han dado mucha fortaleza y una ventaja para comunicarme con la gente y afrontar dificultades.

Crecer con un psicópata en casa, tiene ventajas no todo en un 100% es maldad y sufrimiento. Aprendí de esa faceta encantadora que tienen los psicópatas, como ser agradable con la gente y esto me facilita mucho las relaciones comerciales y de negocios.

Cuando tenia 21 años, que estaba todavía estudiando psicología sospeché que mi madre podía tener algún problema neurológico. Ella me decía que llevaba un mes escuchando el ruido de una máquina de escribir en sus oídos y esto la tenía muy irritada. Le dije que fuéramos al neurólogo, me dijo que no, que solo se trataba de un problema auditivo. La acompañé a la audiometría y de allí, cuando recibió el resultado del test, la remitieron a Neurología. Le hicieron un scanner cerebral y apareció como diagnóstico una hidrocefalia normotensiva. Le pregunté al Neurólogo si la operaría,es decir si le pondrían una válvula en el cerebro para regular el paso del líquido cefalorraquídeo. Me contestó que no era necesario porque no estaba avanzada la hidrocefalia. Me preocupé y pase las peores angustias de toda mi vida.

Pasaron 5 años sin haberse operado. Mi madre caminaba arrastrando los pies, no controlaba esfínteres por lo cual orinaba y defecaba toda la casa. Su capacidad de memoria reciente había disminuido notablemente, presentaba deterioro cognitivo, estaba muy irritable y muy deprimida, sus alucinaciones de siempre empeoraron. También desarrolló una adicción medicamentosa al zolpidem, que lo tomaba para poder dormir pues padecía insomnio, se despertaba alucinando a las 3 am y a veces tenia accidentes por estar alucinando.

Mi familia adoptiva me agredía y me culpaba de todo lo que le estaba pasando a mi mamá adoptiva, hasta por haberla internado 4 meses en un psiquiátrico y después de haberla llevado para que la operaran de la hidrocefalia para que le pusieran una válvula y le salvaran la vida porque estaba muy grave. 

Mi familia adoptiva no ayudaba ni eran ningún apoyo ni para ella ni para mi. Me hicieron un acoso moral, donde finalmente planearon asesinarme para acabar conmigo y poder heredar ellos directamente de mi madre adoptiva y que no heredase una adoptada, que para ellos era una "don nadie". Los denuncié ante la Fiscalía, se abrieron varios procesos judiciales que todos a mi favor, pues pude conseguir todas las pruebas legales que lo respaldaran, además de tener testigos.

Me alejé del todo después del intento de homicidio, incluso de mi madre, y al verme también muy enferma, me dio una anafilaxia y estuve en la clínica muy grave y después estuve 5 años en tratamiento para alergias severas hasta sanar completamente.

Al verme al borde de la muerte, entendí que estar cerca de esa familia adoptiva era muy peligroso para mi salud y mi vida. Me preocupaba mi mamá y me hacia sentir muy culpable no poderla ayudar más, pero tampoco podía poner en riesgo mi vida.

Después de alejarme me tomó mucho tiempo recuperarme y dentro de todo este proceso he necesitado reconstruir la imagen del concepto de familia y de padres.

Para mi una familia es un grupo de personas que crían y educan dando lo que pueden dar y haciendo lo que mejor saben o pueden hacer. Y eso fue exactamente lo que hizo mi familia biológica y adoptiva.

Mi padre biológico lo mejor que sabía o podía hacer era darme en adopción después que mi madre biológica falleció. Hizo lo correcto y fue suficiente. Por eso no tengo actualmente esa necesidad ansiosa de los adoptados, de estar buscando a mi familia biológica e irrumpir en sus vidas. Eso ya lo superé.

Mis padres adoptivos a pesar de darme un hogar lleno de falencias y de disfuncionalidad, me dieron estructura pues como me lo contaba un psicólogo años atrás, por algo es que "tú no estás como un gangster en la calle asesinando, secuestrando o robando la gente, sino que estudias, trabajas y obras haciendo bien a los demás". Existe la creencia de todo aquel que crece en un hogar disfuncional y muy violento, termina siendo un delincuente y esto no sucedió en mi caso ni tampoco en el de mucha gente que conozco que tuvo un hogar por el estilo del mio.

Y es verdad, sino me hubieran dado estructura mis padres adoptivos nunca hubiera tenido dentro de mi las herramientas para desarrollar resiliencia, superarlo todo, ni me hubiera servido nada de lo que los psicólogos y psiquiatras hicieron por mi, ni mucho menos me hubiera podido graduar como psicóloga, pues la carrera de psicología le exige a los estudiantes un trabajo personal muy profundo, y quien no tiene estructura no puede hacerlo.

Por eso estoy muy agradecida con mi familia adoptiva por haberme dado una estructura, una base fuerte para poder reconstruirme como persona y de esta manera reparar el árbol genealógico, construyendo diferente desde la NO VIOLENCIA.



"Sólo si reconocemos la herida de la imagen internalizada de nuestros progenitores seremos capaces de atajar las pautas de comportamiento abusivo y dejar de transmitirlas de generación en generación". Citado de la obra de Jeremiah Abrams "Recuperar el niño interior".
















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