HOGAR ADOPTIVO TRAUMÁTICO


Los 3 últimos años de mi maltrato comencé a sentir muchos síntomas físicos de enfermedad que postergaron en la etapa de mi recuperación post-trauma durante los primeros años en contacto cero con mis maltratadores de la familia adoptiva.


El psiquiatra que consulté a los 25 años me decía que estaba haciendo un trastorno histérico, somático y disociativo a causa del trauma del maltrato causado por mi familia adoptiva.

Me encasilló en el rotulo de una "enferma mental", pero por otro lado me decía que era una persona normal en manos de maltratadores que por esta razón estaba "trastornada". En fin, nunca regresé donde este personaje pues detecté que no poseía las herramientas adecuadas para ayudarme.

Los médicos que me atendían hace un tiempo atrás me decían que no era normal que estuviera tan enferma siendo una persona muy joven, y me regañaban expresando que no sabía manejar el estrés, que tenía que aprender a relajarme si no me iba a morir, que hiciera yoga o meditación.

Les explicaba que mi estrés no era el de una persona que se estresa por el trabajo o por una competencia deportiva, sino que era un estrés adaptativo debido a vivencias traumáticas con mi familia adoptiva.

Entonces la reacción de los médicos era:"Ud., esta estresada porque está llena de resentimiento contra su familia adoptiva, tiene que perdonarlos por todo lo que le hicieron".

Al terminar la consulta, me decían que fuera a la Iglesia, que me acercara a Dios, o que buscara un sacerdote para hacer un proceso de perdón, que fortaleciera mi vida religiosa y espiritual, etc.

Los médicos me decían cosas totalmente absurdas, que me hicieron daño, pues me hicieron sentir durante mucho tiempo que era mi culpa sentirme mal de ánimo, con problemas de salud y de autoestima.

Hubo hasta un psiquiatra que me diagnosticó un trastorno depresivo mayor y creyó que al darme "la pastillita de la felicidad" Prozac mi vida se arreglaría. Cosas así de absurdas me sucedieron. Ojalá un medicamento erradicara el maltrato familiar, pero esto no es posible.

Psicológicamente terminé siendo dañada por los comentarios de estos médicos, que vomitan verbalmente "frases de cajón" sin diagnosticar a cada paciente como sujeto en un contexto de vida particular. Y justo sucedió en la época de mi vida donde permitía que cualquier comentario me dañara, porque
eso era lo que había aprendido de mis maltratadores, a permitir que accedieran a lo más profundo de mi para avasallarme. En ese entonces también le daba mucho poder a la opinión ajena y me dejaba afectar muy fácil, pues mi autoestima era frágil.

Me impresionaba que médicos que dicen ser "expertos" no fueran capaces de entender que mi cuadro clínico era de estrés post traumático a causa del maltrato de parte de mi familia adoptiva. Tuve alergias, sincope vasovagal, colesterol alto, hiperglicemia, neumonía, asma, aumento de peso, caída de pelo, fatiga crónica, insomnio, taquicardia, parálisis del sueño, fibromialgia, bruxismo, vértigo, tinnitus, colon irritable, reflujo gastro esofágico, gastritis nocturna, pesadillas, entre otros síntomas, que conformaron las manifestaciones de mi estrés post traumático.

Conocí un neuropsicólogo, que en la primera consulta me comentó:"Tienes que convencerte que tú no tienes la culpa de lo que te hicieron en la infancia, ni tampoco eres culpable de estar enferma. Tu enfermedad en realidad no es enfermedad sino una forma como tu cuerpo te está cuidando para que no te hagan daño.
Lo que pasa es que tu cerebro se acostumbró a procesar señales de alerta para protegerte y ahora que no hay maltratadores en tu vida, el cerebro sigue mandándote protección a través de síntomas físicos y te alerta a amenazas que no existen ya en realidad. Tienes que transformar esta protección en un mecanismo a través del cual cuidas de ti, y no patologizarlo como lo han querido hacer los médicos que te han visto".

Es cierto lo que me dijo el neuropsicólogo, tengo una conducta hipervigilante que me mantiene alerta, al punto que me produce insomnio y permanezco con los músculos contraídos listos para la defensa, que me duelen y me causan espasmos muy dolorosos. Me han diagnosticado fibromialgia 3 médicos (internista, reumatologo y un fisiatra) que me han examinado y me he hecho el tratamiento médico para esta enfermedad, de la cual he mejorado bastante.

Entiendo que la fibromialgia no mejora mucho ni se cura, incluso clínicamente sigue siendo un misterio para la Medicina, motivos por los cuales dudo de la certeza de este diagnóstico en mi caso particular. A pesar que en la literatura médica sobre la fibromialgia se considera el maltrato en la infancia y los duelos de difícil resolución como causas de la enfermedad, y desde esta óptica si tiene relación conmigo.

Por todo lo que me ha sucedido con mi historia de vida no deseo llevar el rótulo de "fibromialgica", ni de "maltratada", "traumatizada", ni de "adoptada", ni de "trastornada", "ni de doblemente traumatizada", "enferma mental", "persona frágil", "depresiva", "tímida, insegura o nerviosa", "la no deseada", "la no amada", "huérfana abandonada", ni "pobre huerfanita", etc.

Estoy cansada de los rótulos que lo único que hacen es fortalecer una imagen negativa y destructiva de mi misma, y esto no es lo que necesito para estar mejor. No necesito la lástima como actitud de vida conmigo misma y quienes al saber mi historia, sientan lástima, es mejor que también se aparten de mi camino, pues no aportan nada positivo.

Mi cerebro se acostumbró a recibir ofensas, críticas descalificantes, humillaciones y a resaltar que los estímulos negativos son los más importantes. Hace esto mediante una focalización cognitiva, y por eso es que estoy alerta cuando detecto un  perverso, un psicópata, un maltratador o un pasivo- agresivo en el ambiente ahora que soy adulta en contacto cero con mis maltratadores.

Tengo un radar para detectar posibles amenazas en mi entorno super desarrollado, gracias a los aprendizajes que tuve durante el maltrato.
Ese radar me alerta de cualquier sospechoso o posible enemigo a la vista, dándome la sensación de atraer el maltrato pero no es que lo atraiga en mi vida actual, sino que es por la focalización cognitiva en los estímulos asociados a eventos, que me recuerdan algún detalle del maltrato.

La focalización cognitiva es tan frecuente en la recuperación pues se tiene la sensación de revivir el trauma con algún evento o estímulo que dispara recuerdos y activan al cuerpo para que esté alerta al peligro y pueda sobrevivir.

Por ejemplo, una amiga violada por un familiar en la infancia, me contaba que a ella ahora que es adulta, muchos hombres se le acercan a pedirle sexo de manera desesperada, ella me dijo que la forma cómo le hablan los hombres la alerta inmediatamente, ella se enoja y agrede verbalmente al hombre en defensa.  Se defiende de una agresión que no está ocurriendo pero que quedó activada por su trauma de infancia, y después tiene que disculparse por sobrepasarse con gente que no la va a violar, pero que le reactivó por algún olor, gesto o mirada el evento de su violación. Ella también tenia la sensación de atraer el abuso sexual, así como a mí me pasa con el maltrato verbal, físico y psicológico.

Para contrarrestar esa focalización,  me he imaginado el hermoso río caudaloso que atraviesa de oeste a este mi ciudad, y he arrojado a este papeles con esos rótulos y críticas destructivas escritas, que se han ido por la corriente lejos de mi cuerpo, de mis pensamientos y emociones. Todo se fue por el rio y me liberé de esto, dejando que mi cuerpo se ilumine con la luz del sol. He hecho este ejercicio varias veces y me ayuda mucho en mi recuperación, cuando siento alguna perturbación relacionada con el trauma.

Hubo un psicólogo que me menciono hace un par de años:"Pero, si ya te alejaste de esa familia adoptiva, ¿por qué sigues sufriendo y con tanto malestar físico? Ya lo solucionaste, deberías estar feliz con tu vida actual, o es que tienes problemas con tu pareja?".  Me sentí incomprendida e irrespetada. ¿Cómo es que no era capaz de entender que padecía estrés post traumático, que estaba en un proceso de hacer un duelo largo y difícil, de sanar a nivel emocional muchas cosas tan complejas? Este hecho me llevó a reflexionar y llegué a la conclusión que parte de mi recuperación ha sido entender que en el camino es normal me cruce con psicólogos (con personas con mi misma profesión) que no pueden acompañar a alguien que tiene un trauma, que no todos entienden una adopción traumática, por más estudios o experiencia laboral que tengan. Han sido muchas las personas a las que he ido en busca de ayuda y no han podido brindármela. He aceptado con tranquilidad que no son las indicadas en esta búsqueda personal que emprendí para recuperarme, y continúo mi camino buscando ayuda, al igual que dándomela a mi misma cada vez que lo necesito.

Me encontré hace poco tiempo con una persona que me dijo:"Has sido una buscadora incansable para conseguir ayuda y poder sanarte. Has sido muy valiente". Esta ha sido una gran verdad. No me he dado por vencida, he luchado muchísimo para sanarme en poco tiempo y a nivel emocional he reparado demasiado.

Hoy considero que este trauma del hogar adoptivo maltratador es un maestro en mi vida, que me mostró que no deseo construir desde la ira ni la violencia generacional de mi familia adoptiva, sino desde el amor y del respeto, que van más con mi manera de ser y de estar en este mundo.

Quizás si fuera esa persona que prefiere resolver la existencia desde la rabia o el odio, es probable que hubiera simpatizado más con mis maltratadores adoptivos y seguro que seguiría en relación con ellos siendo igual de violenta y actuando con una agresividad potencial ante cualquier situación como lo hacen ellos. De esta forma también hubiera "reparado a esa chica herida que fui", pero desde la violencia y llevaría una vida digna de los valores morales de la familia violenta, que haría que mis maltratadores se sintieran honrados al aligerar sus cargas tirándomelas a mí, y que así, fuera a buscar a otros para hacer lo mismo que ellos hacían conmigo.

Al tomar una decisión contraria al grupo adoptivo violento, sufrí más rechazo como una forma de ellos para someterme a sus valores morales de violencia. Todo lo que intentaron no sirvió, no pudieron crear un ser violento y cruel, aunque quedaron moldeados algunos rasgos de perversidad, que nunca use como ellos pretendían. Me tiraron todas sus miserias y la sorpresa es que no soy su recicladora de miserias. No me cargo con broncas ni con asuntos de ellos que no son mi problema.

Hoy veo estos rasgos de perversidad moldeados en mí como una falsa personalidad, con la cual no me siento identificada y me he dicho a mí misma, que no la necesito y la he desechado. No sin antes haberle agradecido por haber protegido a esa niña tan herida y triste que había dentro de mí, ya adulta. (La perversidad protege al cruel, lo hace invencible desde la ira y el odio, y en este aprendizaje aunque suene paradójico,  me protegía en la infancia como lo hacen mis maltratadores, pero años más tarde aprendí desde la no violencia a protegerme).

Considero que la falsa personalidad fue un gran maestro durante la época traumática, pues aunque parezca complicado de entender, fue gracias a la falsa personalidad que pudo surgir mi verdadera personalidad lentamente, me sentí como un bebe redescubriéndome, y creo que este proceso es de los más emocionantes en la recuperación de un maltrato cuando se hace por el sendero del amor y del respeto.

Es muy agradable poder ser uno mismo y no un ser moldeado por otros para un fin macabro. Antes me sentía como un robot programado con un software para recibir y devolver violencia, ahora me siento un ser humano muy vivo, autentico, dueño de mi vida y de mi personalidad, segura y decidida a continuar el camino de la autenticidad, para poder ser feliz simplemente siendo yo, la adulta que se reconstruyo, se redescubrió y se fortaleció.

Algo que es difícil en la recuperación es aprender a no dar permiso a esos mensajes de maltrato de "no sirves para nada", "eres bruto, torpe, etc.", "no sabes nada", "todo lo haces mal, ni lo intentes", "tú no eres nadie, o quien te crees?", etc. Mis maltratadores ya no están en mi vida, pero quedaron grabados en mi memoria esos mensajes destructivos, que se repiten de manera obsesiva, como si fuesen la voz de la conciencia y me sabotean la felicidad del presente, mis proyectos personales y laborales.

Ha sido un proceso no darle permiso a mis ex maltratadores para que a través del pensamiento obsesivo, me sigan dañando.

Comprendo que ya no tienen poder sobre mí ni nunca más lo van a tener, ni ellos ni ninguna persona hostil, con quien tenga que tratar en el futuro.

Soy consciente que la hostilidad y la crueldad hacen parte de la humanidad, y que cuando tengo que tratar con gente hostil y cruel de mi presente, lo estoy haciendo desde la persona adulta que sobrevivió al maltrato y no desde la persona herida de mi pasado. Me esfuerzo por no convertir las experiencias hostiles de mi presente en un apéndice de las del pasado.

En la actualidad, si alguien me trata con irrespeto, me mira con fastidio o me insulta, no lo asocio con esa familia maltratadora. Asumo que es gente hostil del presente, y que me puedo defender poniendo  límites, siendo asertiva y no dejándome avasallar. Es un aprendizaje muy difícil y toma mucho tiempo lograrlo a la perfección, pero se puede.

Para terminar, como se puede apreciar en este artículo del blog, son muchas las lecciones de vida positivas que me enseñó mi gran maestro: “ el trauma del hogar adoptivo” y cada día descubro algo nuevo, que me anima a escribir para ayudar a otros adoptados que viven experiencias parecidas a la mía.

En muchos casos de adopción, el maltrato no sucedió en la familia adoptiva, pero si en la biológica, o hubo maltrato en ambas familias (biológica y adoptiva), y el proceso de recuperación es tan complejo y demorado como lo ha sido el mío.

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