SANANDO MI HERIDA DE ABANDONO

Llegó el día donde me di cuenta que no tenía sentido reclamarle nada ni a mis padres biológicos ni adoptivos. 

Llegó el día donde acepté todo lo que me dieron mis padres biológicos y adoptivos, llegando a la conclusión que las experiencias que viví con ellos fueron necesarias y suficientes. 

Llegó el día donde decidí comprender y aceptar a mis padres biológicos y adoptivos como seres humanos con virtudes, defectos, talentos y limitaciones. 

Llegó el día donde reconocí que no tuve padres perfectos y dejé de buscar y de soñar con este tipo de padres, porque decidí hacerme adulta y dejé de ser la niña llorona que sólo sabía criticar y hacerle reclamos a sus padres por el abandono, por no llenar mis expectativas y por no hacer lo que hubiera querido que hicieran. 

Llegó el día donde entendí que el sentido de mi existencia no era estar atada toda mi vida a un “cordón umbilical simbólico” a mis padres biológicos y adoptivos, tomando la decisión de vivir mi presente como adulta madura, segura de si misma y motivada a luchar por mis proyectos y mis sueños. 

Llegó el día donde descubrí que el rótulo o la etiqueta de “la hija adoptada” dejó de tener sentido en mi vida. Comprendí que mi definición como persona iba más allá del rótulo, en el cual me había encasillado la sociedad debido a una adopción legal. 

Llegó el día donde toda esa historia de abandono y la de mi familia adoptiva dejó de ser importante y ya no definía mi propia identidad, la cual va conectada a la trascendencia como ser humano, y esto va más allá de una simple novela de adopción. 

Llegó el día donde vislumbre que soy un ser en el mundo, tan humano como cualquier otro que transformó sus heridas de infancia en fortalezas en la adultez con mucho esfuerzo. 

Llegó el día que pude aceptar que esa sensación de no saber quién era, de desubicación en la vida era el resultado de haber estado muy desconectada para protegerme del dolor a causa del abandono, y que ahora adulta como no estoy herida, ya puedo tener una identidad construida por mí con el paso de los años, que me permite estar tranquila, feliz y con una personalidad integrada. Nadie me dijo todo esto, sólo lo descubrí a través de mi experiencia de vida y de mi propio sentir. 

Y llegó el día que decidí escribir todo esto para compartirlo con otros adoptados.

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