CARTA COMPASIVA A MAMA ADOPTIVA

Mamá ha pasado mucho tiempo. No te hablo ni te veo, ni tengo ningún tipo de contacto contigo, pero sé que eres mi madre, aquella que me adoptó a pesar de toda la historia de dolor que encerró tanto para ti como para mi la adopción.

Aunque a simple vista por todo el maltrato y la violencia que hubo de tu parte hacia mi, reconozco que tu en medio de tu conflicto interno, trataste de cuidarme y de hacer lo mejor posible para que estuviera bien.

Si...cuesta creer que a pesar de ser tu una psicópata con todo un síndrome psiquiátrico, pudieras hacer algo bien.

Lejos de ti por tantos años y después de haber tenido la ayuda de varios psicólogos llegué a la conclusión que:

Me educaste con valores, perseveraste para que fuera una persona autónoma  y esto ha sido vital para reconstruir mi vida después del daño causado. Es decir que tú me maltrataste pero en lo poco que pudiste hacer fue dejarme herramientas para que las descubriera y me reparara a mi misma del daño que me causaste.

Mucho psicópata cría a su hijo víctima sin estructura, y tú al menos me diste estructura para poder repararme, a pesar que tú no podías ayudarte a ti misma en tus problemas, si me brindaste herramientas para que pudiera ser resiliente. Fue tu mejor regalo: la resiliencia y lo recibo con amor y te honro, Mamá.

Puedes tener una discapacidad afectiva grande, que nunca tendrá solución y que te hará sufrir toda tu vida, pero siéntete orgullosa Mamá que supiste ayudarme a mi a repararme, trata de sentir que tu te reparas a través de mi, y así nos reparamos las dos.

A pesar del fracaso que fue esta relación contigo, en el fondo de mi corazón no considero que la adopción haya fracasado. ¿Sabes por qué? Contigo aprendí a repararme de la crueldad humana, y esto es vital para sobrevivir en el mundo real.

Luego tuvo sentido que te hayan seleccionado para que me adoptaras entre tantas mujeres que hicieron una solicitud de adopción, pues seguramente los psicólogos y los de trabajo social notaron en el proceso de adopción que tu tenías herramientas aptas para criarme y no a ese monstruo que se camufla en tu interior, que me aterrorizó por tanto tiempo.

Vieron eso bueno que tu tenías como persona y que ahora que no estoy en relación contigo siendo una adulta, apenas comienzo a comprenderlo y no sabes lo difícil que ha sido aceptar algo que me dijo un psicólogo al que me llevaste hace mas de 15 años "trata de reconocer lo bueno que tiene tu madre adoptiva a pesar de su discapacidad".

Tú sabías que tenías problemas mentales, además de una personalidad psicópata, dependiente, melancólica y paranoide, reconocías lo que te pasaba así fuera tan difícil de aceptarlo por la connotación tan despectiva que tiene la enfermedad mental en esta sociedad, que te hacía avergonzarte de ti misma.

Sabías que causabas problemas con tu crueldad y ciertos comportamientos extraños; sufrías mucho y a la vez me amabas, por eso buscaste siempre ayuda de psicólogos para salvarme.

Una madre cruel que intenta salvar a su hija adoptiva es porque en medio de todos sus problemas, alguna conexión afectiva llegó a tener y algo de amor pudo dar, así lo diera de una forma tan confusa por medio de tanta manipulación y sometimiento. Tu no podías darme nada de otra forma y no sabes todo lo que he tenido que estudiar sobre enfermedades mentales y la crueldad humana, para entenderte y aceptarte como eres Mamá y así poder desarrollar compasión por toda mi historia de relación contigo.

Si algo sé... es que necesito reconstruir esa imagen que tengo de ti para estar en paz y seguir con mi vida, entonces me ayuda mucho mirarte Mamá como ser humano, y no desde la etiqueta de la "enferma mental", sino desde una actitud compasiva, entendiéndote como una humana que ansiaba desesperadamente ser amada, que estaba muy herida desde la infancia y perdida en el mundo, porque necesitó desconectarse de la realidad para no sufrir pero que terminó quedándose en un ciclo de perpetuo sufrimiento por lealtad al resto de la familia violenta y doliente, que también siguen leales a los ancestros que también les piden que sufran y sufran sin piedad.

Cada momento de lucidez que tuviste era una tortura por todo lo que significaba para ti volver a mirar la realidad de tu vida, que la percibías sin sentido y por esto te deprimía. 

Tu obtenías beneficios al permanecer en cama deprimida, por meses o años. Recibías la atención y el amor que quisiste y nunca te dieron en la infancia, gracias a estar en cama y demandar atención. 

Te quedaste como el niño chiquito haciendo pataleta por un amor no brindado y no pudiste superarlo, eras frágil de estructura igual que mis abuelos que se quedaron presos en su propia ira heredada. Lo siento Mamá, lo siento mucho, sé que has sufrido muchísimo y te comprendo.

Mama no te culpo, tu heredaste sus conflictos y te perdiste de la realidad para no sufrir. Ojalá hubieras entendido que los problemas de mis abuelos, bisabuelos adoptivos y de otros ancestros no eran asunto tuyo, pero por lealtad a ellos te los cargaste y toda esa miseria que venía de generaciones de atrás, buscaste cargármela a mi sin darte cuenta. Fue algo inconsciente y sin intención de daño, te perdono Mamá y me libero de toda esta miseria, que no me hace nada bien.

Gracias a esa estructura fuerte que me diste Mamá, pude despertar a la realidad de esa carga ajena de dolor generacional y sacarlo de mi vida, y espero que al haber hecho todo este trabajo psicológico y compasivo conmigo misma, esto te ayude a ti a estar mejor, a tener salud por el tiempo que te quede de vida así nunca más volvamos a estar en relación.

No sé qué más hacer Mamá para agradecerte que me hayas adoptado y me hayas dado un hogar, y que entiendas de una vez por todas que no soy una "adoptada malagradecida" como usualmente cree la gente que no entiende y no sabe nada de todo lo que he vivido como adoptada en relación contigo.

No sé cómo hacerte entender que si me alejé para siempre fue para poder vislumbrar en calma todo esto que te digo en esta carta con el ánimo de descifrar el conflicto profundo que no sólo te afectaba a ti sino a toda la familia adoptiva. Descubrí que en mi vida tenía sentido construir diferente a la familia adoptiva, desde el amor, la amistad, el respeto y poder luchar por mis sueños, sin ser empequeñecida por nadie.

Perdoname por decirte todo esto Mamá, pero la vida me puso en este rol de tener que descifrar todo un conflicto que aunque no me compete, me causó dolor de forma injustificada toda mi infancia. Y yo que justo cargaba con mi mochila biológica, tuve también que cargar esa mochila adoptiva tan pesada.

Antes de juzgarme, tu o cualquier persona como "adoptada malagradecida" te pido el favor que te pongas en mi lugar y me tengas compasión, que no es lo mismo que lástima. Esto me ayudará a seguir con fuerzas para continuar la tarea que me fue encomendada.

Llegué a tu vida como un Ángel a arreglar y descifrar muchas cosas, ojalá lo entiendas algún día, Mamá.

Te quiere,
Tu hija.









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