RACISMO: ¿CÓMO LO ENFRENTÉ SIENDO ADOPTADA?

Nota: En este artículo no se pretende ofender ni agredir a nadie con respecto a la raza y ni a la orientacion sexual. Por favor señores lectores tengan presente que la autora de este escrito pertenece a una cultura que puede ser muy diferente a la suya. Narro una experiencia personal como adoptada que se afectó por el racismo de acuerdo a mi entorno cultural y no es de mi interés generar ninguna polémica. Usted puede no estar de acuerdo con lo mencionado en este escrito, lo cual es respetable pero entienda por favor que se trata de una experiencia de mi vida personal y desde mi cultura que comparto con el mayor respeto.


Mi adopción fue nacional. Crecí en una ciudad diferente a la que nací, de la cual era proveniente mi familia adoptiva.

La ciudad donde crecí con mi familia adoptiva es una ciudad importante en mi país en tamaño y en desarrollo económico, financiero y comercial dentro de mi país. Es una ciudad de inmigrantes, donde la mayoría son afro-descendientes, con tradiciones ancestrales y un paradigma cultural diferente. 

Mi familia biológica es de raza blanca, con rasgos físicos propios de personas de mejor condición social en comparación con la mayor parte de la población que habita la ciudad donde crecí, pero que en la ciudad donde son originarios mi familia biológica es completamente normal que toda la población es como son ellos en cuanto a su raza, sin importar su condicion socio- economica.

Mi familia adoptiva es también de raza blanca pero no tan blanca como mi familia biologica, son más bien mestizos con ojos azules y cabello castaño claro.

Debido a que siendo de raza blanca, crecí en una familia adoptiva mestiza dentro de una ciudad cuya población es el 80% de afro-descendientes, he sufrido el racismo y hasta cierto punto una especie de "apartheid" al estilo de mi pais.

En el colegio una profesora de raza negra se burlaba delante de los otros niños indigenas, diciéndome que estaba enferma por mi color de piel, que parecía anémica por ser muy blanca. Esa profesora era lesbiana declarada, además tenía acercamientos inapropiados con las niñas y su forma de mirar seductora, para expresar sus comentarios racistas me afectó mucho en ese momento de mi vida; aunque como adulta estoy a favor de la homosexualidad.

Los niños después de esta burla racista, hicieron una cartelera y la colgaron en la pared del salón, escribieron con rotulador este mensaje: "No necesita rubor para tener color, sino pintura oscura en todo su cuerpo".

Mis padres adoptivos tuvieron que reunirse con la directora del colegio, para tratar el tema de la profesora racista, para que no se entrometiera más conmigo. Tenía una compañera, no adoptada, que era hija de unos inmigrantes alemanes, que también fue victima de racismo, donde esa profesora casi le hace perder la asignatura. 

En mi caso como mis padres intervinieron a tiempo, esa profesora me aprobó las calificaciones de la asignatura y evitaba mirarme a los ojos cuando me tenía que hablar. En los años escolares siguientes, esa profesora pasaba frente a mi por los pasillos del colegio, me miraba y no me hablaba, preferí esto a que me irrespetara.

De parte de mis compañeros y amigos, recibí muchas críticas a mi físico: "pareces un vampiro pálido, ve a chupar sangre", "pareces un muerto, tendrás cianosis como los chicos de las noticias?", "resucitaste de ultratumba", "si eres blanca, tienes dinero entonces invítanos y gástanos una salida a comer...", "por qué no tomas sol, eres horrible", "de dónde eres? eres de los ricos de la capital?", "niña blanca de alta sociedad, que hacés con la plebe?".

Todo esto era muy incómodo para mi, era adoptada y me trataban con su resentimiento social más con su racismo, como si fuera de mejor condición social y económica que ellos. Mientras que para mi familia adoptiva y conocidos de ellos era una "completa basura", asi tuviera su mismo color de piel. Era todo tan contradictorio, y a la vez tan incómodo.

Tener amigos en un ambiente racista es imposible, pues el racismo pone un límite que no permite un trato respetuoso entre pares, que limita la confianza y la comunicación, donde los racistas sufren por resentidos y yo me quedaba como observadora de ese sufrimiento.

Nunca entendí por qué era malo para los racistas, si eran la mayoría de la población afro-descendientes en esa ciudad. Ahí la que no encajaba era yo, ni las familias mestizas, indígenas o blancas.

En la ciudad donde crecí los afro-descendientes tienen establecidos lugares para ser frecuentados solo por ellos, es como si estuvieran programados culturalmente para ser "el Apartheid" y la gente de otras razas no podía circular por esos lugares.

Intenté ser amiga de una afro-descendiente, pero ella envidiaba demasiado mi cabello liso, mientras que ella tenía que hacer mil tratamientos para alisar su cabello en la peluquería y teñirse de castaño claro. Un día le dije: ¿Por qué no te aceptas como eres? Tu cabello es bonito así crespo y oscuro. Ella se sintió ofendida. 

Su problema de racismo era tan marcado, que sufría porque no podía aceptarse a ella misma. 

Me dio pesar... cómo es que una chica no podía verse atractiva a si misma? si yo veía que había chicos que la miraban a ella? De verdad, no lo comprendía. Ella se convirtió de adulta en una mujer muy light, que se arreglaba muy postiza para estar sexy para hombres que le demostraban capacidad económica.

Una vez un chico amigo mio de raza blanca insultó a una afro-descendiente, que era compañera mía. Me enojé muchísimo pues estoy en contra del racismo. Le dije que la respetara, mi amiga me dijo enojada: "El tiene razón, soy una negra. Mírame bien". Le contesté: "Si, y... eso no es argumento para que te irrespete. Tu como persona vales". Después, se sonrío y me dijo: "Gracias, entiendo tus buenas intenciones". 

Un día me dijo que quería salir conmigo pero que no podía invitarme a donde justo ella quería ir, a una discoteca para gente como ella y le respondí: "Por qué no vamos a un sitio, donde podamos ir las dos?", me dijo: "No, estaré con mi gente. Ahí pertenezco". Me sentí excluida y sentí que era imposible una amistad con ella o con cualquiera de su raza.

Reflexionando acerca de los prejuicios sociales, el racismo es un problema gracias a las ideas fijas y preconcebidas de la humanidad. Destruye la posibilidad de un encuentro entre humanos, donde no es posible convivir con la diversidad no sólo étnica sino en diferentes niveles.

Me gustaría que hubiera mayor tolerancia y un interés por aprender a convivir en la diversidad de ser humanos, sin tantas ataduras, etiquetas ni prejuicios.

Los prejuicios envenenan la mente humana, despertando la falta de tolerancia y por esto hay tanto irrespeto a las diferencias. Cuando uno es adoptado, se reflexiona mucho sobre esto, porque uno se convierte en una persona que todo el día es blanco de críticas, burlas u ofensas, entonces se desarrolla "un radar" para detectar qué es lo que falla en la sociedad, que no permite que se conviva en la diversidad, porque uno como adoptado es como una especie de minoría étnica, rechazada y marginada, que trata de tener voz con la esperanza que la sociedad se transforme y nos aprenda a mirar como seres humanos sin prejuicios.

Finalmente, me mude a otra ciudad donde la mayoría son gente de mi raza. Se me facilita mas conseguir trabajo y no sufro el racismo tan marcado de la otra ciudad donde creci.

Es agotador vivir en una ciudad donde la gente racista es muy resentida, porque es gente que cuando socializa es muy hostil. Paso el tiempo, me hice adulta y no soporte mas el irrespeto a las personas de mi raza. Mi esposo, también adoptado y de mi misma raza vivía lo mismo que yo, entonces nos fuimos de esa ciudad a otra dentro del mismo país que no hay estos problemas raciales.

















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