CARTA PARA RECORDAR A MI MAMÁ BIOLÓGICA

Mamá...

Estaba pensando mucho en ti estos días. Para recordarte me puse a leer por la Internet historias de madres cuando estaban embarazadas, en el momento del parto y durante la lactancia.

Me conecté con la naturaleza de la madre, con sus experiencias al sentir su bebé. Recordé inmediatamente la calidez de tu vientre, de cómo me llevaste protegida durante 9 meses, me alimentaste y te cuidaste para que pudiera nacer lo más normal posible. Estoy agradecida porque lo lograste, pudiste dar a luz una hija con buena salud. Fuiste una heroína entre las heroínas. Gracias Mamá por darme la vida, es el regalo más lindo que tengo de tu parte.

Desprenderme de ti fue doloroso, fue separarme abruptamente de ti para siempre. Dejé de sentir la calidez de tu viente y la tranquilidad de tu alma al estar dentro de ti. Cuánto extraño Mamá estos momentos de las dos juntas, los únicos que tuvimos!

Fueron muchas las noches que de niña abracé mi almohadita, soñando que te abrazaba a ti. Esto hizo menos dolorosa tu ausencia. Fueron muchos días los que deseé que aparecieras como un Ángel y me acariciaras con ternura, y me imaginaba que llegabas para que no me diera miedo la oscuridad de la habitación. Al refugiarme en mis fantasías, volvía a reencontrarme contigo, con aquella mujer que me amó en su vientre y me tiró al mundo para que me hiciera más humana, para que me volviera en un ser más conectado con los sentimientos y con el dolor humano.

También fantaseaba de niña que pasaba contigo mi infancia, que te sentabas a mi lado a escucharme cuando estaba preocupada por algo. Hubiera deseado haberte convertido en mi amiga imaginaria, pero no lo hice porque en lo profundo de mi alma, sabía que no serías tú, Mamá. Mis fantasías no te reemplazaban, no eran suficientes.

Nunca entendí tu decisión de entregarme en adopción, si sentía que tú me amabas. De bebé me sentí engañada, burlada y traicionada, y ahora siendo adulta, no te imaginas las pesadillas que tengo, que se repiten varias veces durante muchas noches, que me hacen llorar en muchos momentos cuando estoy sola en casa.

En esas pesadillas aparece inmediatamente el momento que nos separaron, donde tu lloras y me dices: Adiós!, y lloró pero parece que esas personas vestidas de blanco que me cargan y me alejan de ti, no me escuchan. Lloro y lloro en mi cunita, nadie me escucha y me ahogo en mi llanto, aún así nadie me escucha. Estoy en ese instituto inhóspito rodeada de gente extraña, que no me atiende. Estoy muy sola, estoy sin ti.

No sabes lo angustiada que me despierto al día siguiente por tener estas pesadillas, que me hacen llorar por tu ausencia, mi soledad y por recordar esto que pasó, que transformó mi vida y me hizo verla de una manera diferente. Después de tu ausencia, no soy la misma. Mi vida se partió en dos.

Vivo conectada a esa bebé recién nacida que fui, porque es lo que me hace tenerte siempre presente en mi vida. No puedo olvidar a la mujer que me dio la vida, ni lo voy a hacer.

Me miro al espejo, y te veo. Estás allí conmigo todo el tiempo. Ahora que soy adulta con mayor razón me veo como eras tú cuando te hiciste mi madre.

No necesito buscarte desesperadamente recorriendo el Mundo entero; al mirar mi rostro y mi cuerpo te encuentro, te veo y ahí te tengo cerca de mi. Te llevo dentro de mi todos los días de mi vida y esto es suficiente.

No planeo irrumpir en tu vida pues me enseñaste a que no entrara en la vida de la gente cuando no es necesario o no hay lugar para mi. 

Me dejaste el mensaje que a veces no es bueno fortalecer vínculos afectivos, que las personas simplemente pasan por mi vida como robots y punto, y que se vivencia con ellas lo que se tenga que vivir, aún por incongruente que parezca como fue lo que me pasó contigo. 

Aprendí de ti también que sólo se fortalecen los vínculos afectivos cuando son realmente seguros, con personas que tienen capacidad de amar y de entregarse, que el amor sólo se reserva para quienes son dignos de él y esto no es para dárselo a todo el mundo.

Me enseñaste a desprenderme, a soltar y a dejar ir. Con tu incomprendido abandono, entendí que tu mensaje en mi vida era que pudiera soltar esa pesada mochila, que tú no pudiste soltar ni siquiera al abandonarme, porque te siguió pesando tu vida y sus problemas.

Respeto tu plan de no quererme actualmente en tu vida, aunque siempre me ha tomado trabajo comprenderte pues fueron 9 meses en tu vientre donde viví contigo sentimientos muy contrarios, donde experimenté el amor puro de una madre, un amor que me mantiene conectada con la vida, con el entorno y enamorada de mi existencia. Un amor que me recuerda que una madre ama y me hace olvidar de esa madre adoptiva que no me pudo amar, pero que también me abandonó de otra manera, para aprender otras lecciones que en mi vida han sido valiosas.

Fuiste mi primera mamá, me diste la posibilidad de tener otra mamá, otro papá y una vida que si hago un balance, ha sido buena. Luego no te equivocaste en tu decisión, quizás fue lo mejor. Lo acepto.

Te honro querida Mama biologica haciendo mi propia vida, mirando hacia adelante y cumpliendo mis metas.

Te honro agradeciendote la vida que me diste lejos de tu vida y sin criticar ni juzgar tus decisiones ni las de nadie mas de la familia biologica.

Te honro llevandote dentro de mi, sabiendo que si me miro al espejo te veo y reconozco que somos iguales. 

Somos iguales tambien como personas en muchas cosas, experiencias e historias que se repiten y no nos damos ni cuenta. 

De ti aprendi las lecciones de humildad y de generosidad mas grandes. 

De ti aprendi a confiar en la bondad de la gente desconocida, a buscar soluciones a los problemas pensando en el bien de los demas y no solo en mi.

De ti aprendi que no solo soy tu hija biologica, sino que soy hija de la madre naturaleza y que ambas destinaron para mis cuidados una madre adoptiva, que hizo lo mejor que pudo dentro de sus posibilidades. Estuvo bien, perfecto lo que tu hiciste, Mama biologica. 

No tengo necesidad de pasarte una cuenta de cobro por el resto de mi vida ni mil facturas a otras personas, entre ellos, a mi pareja, mi familia adoptiva y mis amigos, a causa de tu renuncia. 

Asumi hace mucho tiempo la responsabilidad de mis sentimientos por tu renuncia y no busco a nadie para que cargue mi vieja mochila ni tampoco cargo la tuya Mama, te regreso lo que es asunto exclusivamente tuyo para que tu lo soluciones.

Acepte tu renuncia a mi, sabiendo que fue la decision de amor mas grande que una madre hace con una hija cuando la da en adopcion.

Te respeto, te abrazo , tamo, te miro con compasion y te acojo en mi corazon. Eres mi madre, siempre seras mi madre y ahora te doy las gracias. 

Sigo mi vida hacia adelante, puedes estar tranquila Mama, que puedes estar orgullosa de mis logros personales, del hogar que forme en la adultez y de la persona adulta que soy, que cada dia aprende algo nuevo y que se esfuerza por mejorar.

Gracias Mamá por la vida,
Ahora te puedes ir en paz que yo te honro haciendo mi vida, sin mirar mas hacia nuestro pasado comun.

Tu hija.











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