HUIR DE LA FAMILIA ADOPTIVA VIOLENTA

Las legislaciones de la infancia de los distintos países establecen que se entrega un niño en adopción a una familia que pueda darle salud, bienestar y satisfacer sus necesidades primarias.

Efectivamente muchas familias adoptivas cumplen la ley, motivo por el cual ningún asistente de servicio social consideraría en retirarles la adopción a estas familias. Sin embargo, a pesar que cumplen la ley y han sido aprobados como familia apta para la adopción, tratan al niño adoptado con discriminación, irrespetándolo como persona y abusando de él, para quitarle sus derechos, y todo esto sucede al interior del hogar sin que haya testigos a favor del menor adoptado ni nadie que acuda en su defensa.

Si hay testigos, en su mayoría son testigos mudos, de esos que no van a ayudar por miedo a las acciones que pueda tomar la familia adoptiva en represalia.

El adoptado que se cría en un ambiente abusivo adoptivo, detecta que no hay un lugar para él dentro del grupo adoptivo, que quiere no sólo irrespetarlo o rechazarlo, sino que pueden desheredarlo y hasta meterlo en líos judiciales de estafas que hacen a personas inocentes sus familiares adoptivos.

Hay casos donde los hermanos adoptivos mayores obligan a firmar documentos a su nombre para que el adoptado pague deudas de ellos, con sus propios ingresos y hasta terminar en la cárcel si los hermanos hacen negocios ilegales utilizando su nombre para no aparecer implicados ante la ley.

Existen padres y hermanos adoptivos que obligan al adoptado desde niño a ser sirviente, esclavo o "la cenicienta" del hogar adoptivo. Muchos de estos adoptados llegan a adultos sin estudios básicos, sin experiencia laboral y sin ingresos, siendo completamente indefensos. Esto sucede en todas las culturas, en todos los países y estratos sociales. Son muchos casos de adoptados en esta situación, que están en riesgo psicológico, físico y económico.

Otros casos son de buenos padres adoptivos, pero que son manipulados por los hijos biológicos de éstos para conseguir todo a su favor y así poder abusar económica y emocionalmente del hermano adoptado.

Al observar este panorama real de muchos adoptados, surge la inquietud de si huir del hogar adoptivo es la solución para poner límites a la familia abusiva y maltratadora?

Las familias abusivas (adoptivas o no) no se arrepienten de lo que hacen, a pesar que tienen conciencia de su crueldad y de su violación de límites. Unas familias tienen más conciencia que otras, tema que ha sido ampliamente estudiado por la criminología.

Son familias rígidas que no están dispuestas a relacionarse en términos del respeto, no les interesa cambiar o mejorar para tener un entorno de bienestar.

No desean que todos los miembros en esa familia adoptiva estén cómodos en la convivencia. La relación familiar sólo tiene sentido si siempre hay muchas tensiones. Tiene que haber cientos de problemas reales o inventados para mantener la dinámica del grupo familiar, sino es como si la familia no tuviera "vida" para interactuar.

Son familias que se sienten en zona de confort cuando hay alguien o hasta varias personas con mucho malestar emocional y físico y dificultades económicas a causa de las acciones de otros miembros de la familia que les causa placer que haya personas en la familia enfermas, con sufrimiento emocional o con serios problemas financieros.

Estas familias no permiten que sus miembros desarrollen su personalidad libremente. No comprenden que cada persona tiene una manera de ser, una experiencia de vida, sueños, deseos, criterio propio para opinar y tomar decisiones. No son familias empáticas, pues nadie se pone en el lugar del otro, no se escuchan cuando intentan comunicarse, sólo se imponen los unos sobre los otros.

Son familias donde nadie tiene libertad para emanciparse, escoger pareja, comprar vivienda propia o auto. No se cuestionan las decisiones del miembro jefe, del más abusivo, todos deben hacer lo que él piensa, dice o desea, según la tradición familiar que viene desde sus ancestros, porque esa es la educación rígida que recibieron y que debe transmitirse de generación en generación.

En estas familias rígidas se hace lo que el miembro más abusivo y de más poder ordena a todos los miembros, que son sus súbditos. Existe una relación de poder, donde uno manda y los otros se someten. 

El adoptado por lo general suele ser más sometido que otros miembros sometidos, porque por haber pertenecido biológicamente a otra familia, está en un rango menor que los otros sometidos que si son miembros biológicos en esa familia adoptiva abusiva. Es muy complicado o es prácticamente imposible que el adoptado dentro de esta jerarquía de poderes, ascienda de rango en esa familia. Por lo tanto, su única condición para pertenecer es ser el paria de la familia, la oveja negra o el chivo expiatorio de todas las miserias emocionales de la familia.

Después de reconocer cómo es y cómo funciona una familia abusiva, que NO CAMBIA y NUNCA VA A CAMBIAR, por su rigidez, la respuesta es que si el adoptado quiere salvar su vida y sobrevivir, es decir recuperar su salud física y emocional, mejorar sus finanzas, poder cultivar nuevas relaciones de pareja, amistad, laborales y sociales, hacer realidad sus sueños, tendrá que HUIR de esta familia abusiva. 

El animal ante el peligro huye. Esa es una reacción instintiva que también tenemos los seres humanos cuando se toma conciencia que se convive con una familia peligrosa, donde el adoptado es la presa que ese "grupo de leones adoptivos" se comerá.

El problema que impide huir normalmente es la falta de ingresos económicos, de experiencia laboral y de estudios de parte del adoptado abusado. Otras veces, el adoptado es económicamente independiente pero no huye por miedo, pues lo que conoce es ese hogar adoptivo abusivo donde creció.

Otro de los motivos para no huir es que no quiere volver a revivir la herida de abandono. 

Huir de la familia adoptiva abusiva significa vivir nuevamente un abandono, así no lo hayan abandonado sino que se él quien tomó la firme decisión de huir. 

Mentalmente el adoptado asocia Huir=Abandono, aunque en realidad estas dos palabras no significan lo mismo.

Para poder huir el adoptado tiene que pasar por un proceso de elaboración emocional, donde comprende que huir no es lo mismo que abandono. También tiene que resolver sentimientos de culpa por huir, porque para él esto es abandonar a la familia adoptiva, es decir hacerle lo mismo al grupo adoptivo que le hizo su familia biológica cuando era pequeño. Entonces comienza a preguntarse: ¿Cómo les voy a hacer lo mismo, si ellos a pesar de todos los problemas y el dolor que me han causado en la convivencia, me dieron un hogar? Ellos no me han abandonado ni lo harán.

La verdad es que la familia adoptiva abusiva no abandona miembros de familia en el camino, y no lo hace porque no necesita hacerlo. La familia abusiva utiliza al adoptado para que sea uno de los actores, que al actuar hace algo que entra en conflicto con lo que hacen otros miembros, lo cual genera muchas tensiones en esa familia, que se suman y se suman, y nunca terminan. 

Esta familia se alimenta del ambiente de tensiones y quiere tener reunidos a todos los miembros en un eterno ambiente tóxico. Luego el adoptado es una "ficha muy importante" para mantener los conflictos en el "juego de la familia abusiva".

Si el adoptado lo desea puede quedarse jugando a los abusos con ellos, o se puede distanciar un tiempo, limitar el contacto y cuando se sienta mejor volver a estar más cerca de su familia adoptiva. 

Finalmente, como es una familia rígida pueden pasar años, nacer nuevos miembros, que la familia abusiva sigue exactamente igual. Si el adoptado huye, pasando años lejos de esta familia y de un momento a otro toma la decisión de reconectarse con la familia, ésta por lo general lo recibirá y se reestablecerá la comunicación. Mostrarán que lo han extrañado, que estaban esperando que los visitara y les perdonara por lo ocurrida. Le prometen que volverán a comenzar una bonita relación y que esta vez será diferente. Se disculparán sólo si tienen un poco de conciencia moral del daño causado.

Estarán un tiempo de "luna de miel" con el adoptado y después comenzarán otra vez los conflictos, donde el adoptado sentirá que no sirvió alejarse porque al regresar volvió a los mismos conflictos de antes, donde experimenta el mismo malestar físico y emocional, del cual con tristeza concluye que no queda más alternativa que volver a huir.

Tomar la decisión de huir, no es algo que se hace inmediato. Es un proceso que puede tardar años, porque hay un apego patológico a la familia adoptiva abusiva. No es una relación normal de familia, pero es lo que el adoptado conoce. El adoptado crece muy confundido, a veces sienten que le aman y otras veces que lo odian, o por ratos sienten que los odian mucho y que nunca los amaron, que eso que parecía amor en realidad es odio enmascarado. El adoptado no sabe si cuando lo sobreprotegen, de esta forma lo están amando. O cuando lo cuidaron por estar enfermo, duda si esto lo hicieron por amor o porque necesitaban que se mejorara para utilizarlo para algo. 

Como se ha crecido en medio de una nube de confusión, pensar en huir resulta muy confuso para el adulto adoptado. Por eso bueno que el adoptado busque ayuda psicológica para poder organizar sus pensamientos y salir de la confusión. Al poder tener más claridad en sus pensamientos, puede tomar con más determinación una decisión firme y radical para poder huir del todo de esta familia, que sólo trae malestar y que nunca va a cambiar.

Los psicólogos por lo general ayudan a que el adoptado elabore un plan de acción para huir de esta familia adoptiva abusiva. Dentro del plan, el adoptado tiene que revisar qué recursos tiene para poder afrontar la huida, hacer duelos y rehacer su vida lejos de esta familia. 

También se hace una planeación de la huida, donde el psicólogo da el soporte emocional para facilitar la huida. Por ejemplo, si el adoptado no ha podido estudiar o trabajar, el psicólogo entrena al adoptado para que empiece a poner límites en el hogar abusivo. Estas pequeñas modificaciones, irritarán a la familia rígida pero cuando el adoptado los vence y les gana el juego, ellos ceden un poco y aceptan que el adoptado haga algunos trabajos. Intentarán posiblemente quitarle sus ingresos por los trabajos hechos. Entonces el psicólogo, entrena al adoptado para que haga respetar sus ingresos, que nuevamente enojará y pondrá violenta a la familia adoptiva, pero que si el adoptado gana y los vence, se quedará con sus ingresos, podrá ahorrar un poco necesario para sobrevivir los primeros días de la huida.

El plan de huida que se elabora con ayuda del psicólogo no es un plan para ejecutar en pocos días, puede tomar años porque el psicólogo orienta al adoptado para que salga victorioso de los abusos de su familia adoptiva, que como es tan rígida, no cede a los cambios. 

El psicólogo no sólo ayuda con el plan de huida sino a hacer una contención emocional de todo el dolor que el adoptado tiene que superar, se vaya sanando. La idea no es huir para que después el adoptado quede muy mal a nivel psicológico. Si huye es porque ya está preparado emocionalmente para hacerlo, para enfrentar la vida fuera del regimiento familiar adoptivo.

El psicólogo tiene presente que si ayuda a alguien a huir de su familia es con el fin de tener bienestar emocional lejos de esta familia adoptiva.

Hay psicólogos que no miden en sus valoraciones clínicas lo peligrosas que pueden ser muchas familias para los adultos jóvenes. Creen que haciendo dinámicas grupales y terapias de familia, todos se van a abrazar, a llorar y se van a decir: "Desde hoy nos vamos a amar y a respetar". Son utopías basadas en el deseo de la unión familiar que tiene el psicólogo familiar, pero la verdad es que esto no ocurre en realidad con las familia abusivas. 

No se trata de prometerle a los consultantes "la unión familiar feliz y perfecta", porque en un grupo tóxico familiar hay que salvar la única manzana que no está podrida, que usualmente suele ser el adoptado (el miembro más sano por contar con recursos internos de resiliencia). Para salvar la manzana hay que alejarla, y la única forma es huyendo, porque estas familias abusivas atrapan, acaparan, absorben e intoxican. 

Se puede prometer "unión familiar" en otro tipo de familias adoptivas con dificultades normales de convivencia, pero no en una familia adoptiva patológica y peligrosa. Por eso la importancia de la habilidad clínica para detectar de qué tipo de familia se trata antes de ayudar a un adoptado cuyo motivo de consulta son los problemas con la familia.


































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