EL ADULTO ADOPTADO NECESITA MÁS AUTOTERNURA QUE AUTOESTIMA

En los blogs o libros acerca de la adopción mencionan  lo importante que es la autoestima y la resiliencia en los adoptados.

Ningún autor de libros de adopción escribe sobre el desarrollo de la capacidad de autoternura ni mucho menos de la autocompasión, tan vitales para el desarrollo de la resiliencia y no lo hacen porque la autoternura y la autocompasión las estudia la psicología oriental.

En un artículo anterior de este blog me referí a la autocompasión y ahora es el turno de escribir sobre la autoternura.

¿Qué es autoternura?

Es la capacidad de darse amor con ternura a sí mismo, con apertura para recibirse y encontrase consigo mismo. Se diferencia de la autoestima porque ésta se refiere sólo a la valoración positiva que una persona debe tener dentro del concepto de si misma, en cambio la autoternura se refiere a esa entrega amorosa que cada uno tiene consigo mismo, para poder darse el amor que no le dieron y que no le van a dar.

El adoptado se pasa toda su vida buscando que le den demasiado amor para llenar sus vacíos afectivos. Hace reclamos o pataletas sino consigue afectivamente lo que demanda. No reconoce que por más que le den afecto, nunca será suficiente para él. Este es el gran dilema afectivo de un adoptado, de cual por lo general no es consciente.

Muchos adoptados llegan a la adolescencia criticando y juzgando a sus padres biológicos por haberlos abandonado, y a sus padres adoptivos les pasan factura de cobro por muchas cosas que en su concepto, sus padres no hicieron bien o las hubieran podido hacer así o de otra manera, comparando como si lo hicieron los padres de su mejor amigo, por ejemplo.

El adoptado se convierte en una persona muy inconforme con el afecto que otros le dan, y así como les reclama y pasa cuenta de cobro a sus padres biológicos y adoptivos, también lo hace con su pareja, amigos, hijos, por ejemplo. De esto no es consciente y cuando critica o juzga no lo hace con mala intención. Lo hace porque no ha sanado su vieja herida de la renuncia de sus padres, del maltrato que le hicieron, o de lo solo que se sintió cuando sus padres adoptivos trabajaban y no estaban en la casa.

El adoptado responsabiliza a otros de su necesidad afectiva y no se da cuenta, que quien debe amarse primero, es el mismo.

Por eso es importante que como adultos adoptados aprendamos a ser tiernos con nosotros mismos, a mimarnos y darnos mucho amor con besos y abrazos.

Acostumbrémonos a darnos el abrazo de la Mariposa todos los días cuando sintamos que es necesario. 

"El Abrazo de la Mariposa, es una estimulación de Atención Dual (EAD) que consiste en cruzar los brazos sobre el pecho. La punta del dedo medio de cada mano debe de quedar bajo la clavícula y el resto de los dedos y la mano deben de cubrir el área que se encuentra debajo de la unión de la clavícula con el hombro y de la clavícula con el esternón, para ello, mano y dedos deben de estar lo más verticalmente posible (los dedos dirigidos hacia el cuello y NO hacia los brazos). Una vez hecho esto, se pueden entrelazar los dedos pulgares (formando el cuerpo de la mariposa) y los otros dedos formarán sus alas". Fuente: Javier Rodríguez 


Mirémonos al espejos y regalémonos una sonrisa para desearnos un buen día antes de salir a trabajar.

Cuando nos arreglemos nos podemos dar besos a nosotros mismos. Para otros quizás parezcamos locos, pero no esto es darse autoternura.

Nos han educado para esperar de los demás el afecto y poco para dárnoslo. ¿Por qué? Porque hay algo llamado Narcisismo que es patológico y esto hace que creamos que pensar en nosotros sea malo.
La verdad es que darnos ternura a nosotros mismos no nos convierte en narcisistas.

Darnos ternura nos permite satisfacer como adoptados esa necesidad de afecto desbordante e insaciable que tenemos, que nadie puede satisfacer del todo.

Cada adoptado debe encontrar la forma de darse autoternura. Nuestros padres adoptivos en vez de desesperarse cuando estamos demandantes y haciendo pataletas aún en la adultez, podrían enseñarnos a darnos autoternura, pero es probable que ellos no supieran que esto era lo que justamente necesitábamos, más que ir a un psicólogo o a un psiquiatra a que nos mirara con su lupa para ver qué tenemos: trastorno de conducta desafiante, oposicionista, una crisis de ira o rebeldía, etc. A veces basta con darnos a nosotros mismos un abrazo, un beso o una caricia.



"Me tengo a mi mismo, para amarme, disfrutarme y consentirme. 
No puedo depender todo el tiempo como un bebé de la gente ya siendo adulto. Asumirme como adulto adoptado es poder satisfacerme sin necesidad de pasarle cuenta de cobro a los demás por lo que no hacen, no dice según lo que hubiera deseado".





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