CONFRONTANDO A MIS ADOPTANTES DESPUES DE TANTOS AÑOS SIN COMUNICACIÓN

Llegó el día de la Madre, habían pasado 4 años desde que surgió la necesidad en mi de comunicarme nuevamente con mi madre adoptiva.

Cuando realicé la terapia de Constelaciones familiares, la recomendación que me hizo la psicóloga fue de tratar de comunicarme por medio de una carta con mi madre adoptiva donde le escribiera lo que necesitara decirle y después me despidiera. No fui capaz de hacer esto, me daba miedo de la reacción que pudiera tener mi familia adoptiva si me comunicara con mi madre adoptiva así fuera por medio de una carta.

Fui donde otra psicóloga y con ella hice una terapia para superación de los traumas de mi infancia. Me recomendó que sólo enviara la carta a mi madre adoptiva cuando me sintiera fuerte para hacerlo, que continuara mi proceso de perdón en la distancia con respecto a mi familia adoptiva.

Me fui de la ciudad donde crecí a otra ciudad. Pensé que al irme todo quedaría atrás y que iniciaría una nueva vida en paz lejos de mis maltratadores. Ya no los volvería a ver en la calle, mirándome con repugnancia. Esto me tranquilizaba. No pensé que mi cuerpo seguiría enfermandose como lo hizo mientras viví en la ciudad donde mi familia adoptiva me maltrató.

Pasaron 6 meses, empecé a escuchar ruidos extraños, oler olores nauseabundos, a sentir que alguien me tocaba y después escuchaba voces de ángeles que me daban órdenes. Hice una crisis nerviosa psicótica muy fuerte.
El psiquiatra me dijo que esto me pasaba porque estaba experimentando un estrés postraumático al salir de la ciudad donde me maltrató mi familia adoptiva. 

Durante esta crisis, las voces me ordenaron escribirle una carta a mi madre adoptiva y lo hice a mano y fui hasta una oficina de correos a depositarla. A mi madre adoptiva le llegó la carta y hasta me llamó para saludar pero no atendi su llamada porque estaba hospitalizada a raíz  de la crisis.

Al año siguiente, «el día de la madre» decidí escribirle por whatsapp un mensaje diciéndole feliz día. Ella respondió muy agradecida. Durante 4 días estuvimos en comunicación por whatsapp. Mi motivo de contactarla después de 6 años de silencio de parte y parte, era tener esa conversación pendiente que tenía con ella, según la Constelación Familiar que había hecho años atrás.

Le dije que  había perdonado a mis tíos y a ella para estar en paz conmigo misma. Antes de decir esto le dije lo mal que me había sentido al haber tenido tantos problemas con ellos y le recordé los problemas que tuvimos sin entrar en detalles.

Me sorprendió que ella se hubiera olvidado de lo sucedido con mis tíos. Pero ella padece de amnesia debido a una enfermedad neurológica que le afecto el lóbulo frontal del cerebro.

Antes de volver a cortar la comunicación, le ayudé con una situación a mi madre adoptiva como una forma de dar por terminado este proceso de perdón. Le escribí todo el tiempo por whatsapp. No intenté hacer ninguna llamada telefonica ni le di confianza para esto. Puse límites claros en mi comunicación comunicación con ella y supe retirarme a tiempo de esta comunicación, de modo que me alerte si llevaba a haber cualquier intento de agresión.

Fue una comunicación respetuosa de parte y parte por whatsapp y esto me ayudó a cumplir mi objetivo para finiquitar mi proceso de perdón.

Me impactó que mi madre adoptiva me dijera que ella ya se olvidó de mi adopción. Le respondí, es imposible olvidarse de una adopción. Ella afirmó que tenía razón, pero que para ella había sido un regalo de Dios. Respeto mucho las creencias cristianas de mi madre adoptiva pero no las comparto. No me siento un regalo ni de Dios ni de nadie. Soy simplemente un ser humano que nació del vientre de una mujer desconocida y que se crió con una familia adoptiva. No me siento un regalo, no soy un objeto que se regala aunque para mi madre adoptiva lo fui. Ella me utilizó y por su tipo de educación me maltrató. 

Pasaron 2 meses, mi madre adoptiva intentó contactarme por llamadas a mi teléfono celular. Al principio no le contesté. Después de pensarlo durante 2 días, decidí responderle. Las llamadas fueron muy insistentes.

Ella me saludó muy cariñosa, como si nada malo entre nosotras hubiera pasado. Me dijo que me amaba mucho y que quería devolver el tiempo para compartir los años que no estuvimos en relación. En la comunicación sólo se habló de temas de su interés y por esta razón ella mantuvo la cordialidad. También intentó manipularme, diciéndome que la fuera a visitar a su casa si quería que ella me contara mi verdadera historia con mi familia biológica. No le hice caso. Estuve muy alerta a cualquier intento de agresión verbal de su parte.

Me hizo otras 3 llamadas más que respondí; noté que se quería entrometer mucho en mi vida actual y me sentí intimidada. Han pasado 6 años donde no hubo comunicación, donde mi madre adoptiva me demostró de muchas maneras explícitas que no me amaba y no me quería en su vida. Decidí romper el silencio para hacer un cierre a mi proceso de perdón, pero mi madre adoptiva consideró que se trataba de una reconciliación y que íbamos a estar nuevamente en relación.

En las llamadas ella no me pidió disculpas por todo el daño causado, ni tampoco estaba esperando que lo hiciera. Se mostró muy afectuosa tratando de confundirme y hacerme pensar que estaba equivocada, que ella no me había maltratado. 

Estaba incómoda con sus llamadas tan intimidantes, entonces cambié mi número de teléfono y quedó otra vez cortada la comunicación.

De esta experiencia, me hubiera gustado en las llamadas haberle dicho muchas cosas a modo de confrontación pero si lo hubiera hecho me hubiera puesto en riesgo de volver a vivir una agresión verbal de su parte. Para calmar mi ansiedad al no comunicar lo que hubiera deseado, escribi una carta dirigida a ella en el computador pero no para enviarsela sino para desahogarme.










Comentarios

espe dijo…
Me parece que hiciste un gran esfuerzo en reparar en alguna medida tu conexión con uno de tus personajes maternos. Confía que tendrá sus frutos. Permíteme sugerirte hagas por un tiempo seguido el saludarla y despedirla cada día con la intención de ayudarla en algo a sentirse mejor. Es una idea. Puede ser imaginario, o escrito o ambos.
La Mamasota dijo…
ESO ES LO MEJOR, LA SOLEDAD Y LA DISTANCIA SIEMPRE AYUDAN A ACLARAR LA MENTE.

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